lunes, mayo 23, 2022
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México y su litio: rescatar lo que se pueda

Jorge Salazar García

En la mitología griega Zeus es alimentado por la cabra Amaltea. Este Dios, jugando cuando niño, le rompió un cuerno con sus rayos. Para compensar a Amaltea, al cuerno roto Zeus le confirió el poder de conceder todo lo que deseara quien lo poseyera; con el otro, conformó la constelación de capricornio (Graves Robert: “Los mitos Griegos”; Tomo I). El mito viene a cuento porque en la década de los sesentas el mapa de la República Mexicana se mostraba como un CUERNO rebosante de riquezas. Dos extranjeros fomentaron esa imagen extraordinaria y mítica: Hernán Cortés con sus cartas, y el naturalista alemán Humboldt, con sus estudios.

Al respecto, Justo Sierra (1848-1912, escritor y fundador de la UNAM) viendo la extrema pobreza en la mayoría de la población, matizó tal descripción afirmando: “México es naturalmente rico pero económicamente pobre”. Carlos Díaz Dufoo, (economista Veracruzano 1861-1941) agregó una especie de lamentación al expresar que al territorio, por su orografía, no se le podía sacar mucha ventaja. Finalmente esta idea de abundancia dejó de fomentarse, probablemente por causar indignación en quienes, siendo dueños originales de aquella, contrastaban su pobreza con la enorme riqueza de unos pocos.
Lo cierto es que vivimos en “el cuarto país con mayor megadiversidad del planeta”, de acuerdo a CONABIO (Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad) y a pesar del saqueo iniciado desde la conquista, después de medio milenio de exhaustiva explotación del territorio, los recursos de nuestro suelo siguen siendo variados y abundantes.

Los recursos mineros (metálicos y no metálicos) son un ejemplo de lo anterior. México posee buena parte de los 28 minerales considerados “imprescindibles para el funcionamiento de la economía mundial” tales como el cobre, plomo, zinc, plata, titanio, oro, estaño, platino. A estos deben sumarse las tierras raras, el uranio, las calizas, el coltán, niobio, berilio o molibdeno. Todos ellos estratégicos e indispensables para la industria aeroespacial, militar, electrónica, médica, automovilística, materiales de construcción y metalúrgica, etc.. ¡Son el futuro del desarrollo tecnológico¡
Además, México tiene titanio, petróleo y LITIO en abundancia. Sus reservas probadas han sido incrementadas recientemente. En Quesqui, Tabasco se descubrió un yacimiento con 700 millones de barriles de petróleo; en Sonora se haya un megayacimiento de LITIO con ¡243 millones de toneladas! (Servicio Geológico de Estados Unidos) diez veces superiores a las de Bolivia; y en Chiapas se encuentran grandes reservas de titanio. Las empresas extranjeras ya zopilotean el LITIO de Sonora por medio de Bacanora Lithium, principalmente. En Baja California, Pan American Lithium, dispone de una buena concesión. Por su parte el Servicio Geológico Mexicano (SGM) estimó que hay yacimientos de litio en al menos ¡18 estados de la república!

Aunque el presidente no puede tocar las concesiones mineras (prorrogables hasta por 50 años, art. 15 ley minera), ha prometido que los nuevos yacimiento serán explotados en beneficio de los mexicanos… al menos en las partes no concesionadas, dijo. En estos momentos, oficialmente, mineras canadienses, yanquis, inglesas y Chinas poseen en conjunto la concesión de 95 mil hectáreas y tienen en trámite otras 527 mil. Lo recomendable sería nacionalizar ese recurso tal como lo propuso el senador de MORENA Alejandro Armenta. Pero al perder la mayoría en el congreso (2021) AMLO no puede ya cambiar la Ley minera ni cancelar las concesiones ya amarradas por el PRIAN. El artículo 6 de esa nefasta ley impide, por ejemplo, resolver justamente los conflictos laborales y ecológicos generados por las empresas al considerar la extracción PRIVADA “de utilidad pública y preferente sobre cualquier otro uso u aprovechamiento del suelo”.
Volviendo al litio y para enfatizar su importancia GEOESTRATÉGICA debe agregarse que éste metal es común en las aleaciones empleadas en la industria aeronáutica, elaboración de cerámicas, lentes y telescopios; tiene aplicaciones ¡NUCLEARES! Con él, como componente, se produce hidróxido, cloruro, carbonato, bromuro, nitrato, etc., utilizados en la elaboración de esmaltes, lubricantes, secantes, baterías celulares, computadoras, relojes y sales para tratamientos psiquiátricos. El hidróxido de litio, es fundamental en la confección de filtros de purificación de aire empleados en las naves espaciales y submarinos. El llamado “oro blanco” podría sustituir al petróleo, próximo a agotarse (2060), y contribuir a reducir la quema de combustibles fósiles, generadores de gases efecto invernadero causantes del calentamiento global.

Tesla, fabricante de baterías de litio para autos, a través de su empresa Bacanora asociada a Gangfeng Lithium prevé extraer en 2023, 17 mil 500 toneladas de los yacimientos mexicanos localizado en Bacadéhuachi, Son. Dicha trasnacional localizada en Nevada a 400 kilómetros de nuestro yacimiento incrementará la extracción a 35 mil toneladas en 2024. La estadounidense Albermale a través de su filial Rockwood Lithium actualmente posee 33% del mercado mundial cuya demanda es de 429 mil toneladas anuales y se estima se incrementará a 1.8 millones dentro de 9 años.

En este mes de febrero, a pesar de la advertencia de AMLO, la COFECE (Comisión Federal de Competencia Económica) autorizó a Bacanora Lithium transferir su concesión a la empresa china Ganfeng cuyo plan contempla sacar 250 millones de toneladas de litio. Ese organismo creado por el PRIAN para regular la competencia en el mercado, en realidad se ha dedicado a favorecer a los grandes empresarios saqueadores, hoy unidos en un embate parecido a un Golpe Blando contra la 4T. Alejandro Armenta y otros senadores de MORENA denunciaron a la COFECE ante la Fiscalía General de la República (FGR) ese extraño movimiento.

Para el año actual (2022) se ha pronosticado que los mercados mundiales demandarán 636 mil toneladas de litio. Naturalmente esa euforia por el metal blanco se ha reflejado en su precio: de 14 mil 130 dólares que constaba la tonelada en 2020, pasó a 35 mil 700 dólares a finales del 2021 disparándose 152%. Este año la tonelada de carbonato de litio alcanzó a cotizarse ya en 59 mil dólares; ¡casi un millón 200 mil pesos en moneda nacional!
Mientras nos distraen con fuegos reales ya artificiales, el poder económico sigue repartiéndose el pastel, pero ya suenas voces de rebeldía.