lunes, agosto 15, 2022
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El Aprendizaje

Del cómo aprendimos lo que sabemos 

Apuntes: crítica social actual 

Javier Hernand Garcés

Se ha preguntado usted, ¿cómo aprendió lo que sabe? Quizá se podría referir a que sus maestras y maestros fueron los que hicieron esa diferencia en su vida. De no saber algo a saberlo; ese proceso es mucho más complejo de lo que se supone dadas las circunstancias que todos los días estamos aprendiendo y es precisamente el objeto quien nos enseña. Tomemos por ejemplo un limón, lo miramos con mucha atención, nosotros somos el sujeto y el limón, por supuesto, es el objeto. Ahora bien; el limón se convierte en nuestro maestro, nos dice que es verde, que se cultivó en alguna región del mundo, que representa un renglón de la economía, la cultura en torno a esa fruta, la parte medicinal y demás. Si hacemos un análisis sabremos que el limón, en este contexto, es un gran maestro. Nos enfocamos entonces a la cognición como elemento importante para aclarar: 

“El cognitivismo se versa en cómo la mente interpreta, procesa y almacena la información en la memoria humana, tiene que ver con el estudio de cómo la mente humana piensa y aprende. En todo caso la revolución cognitiva se refiere al estudio multidisciplinario del pensamiento, la información de la mente y el cerebro humano data de 1955 e incluye la década de 1960, se sirve de otras ciencias como la cibernética, las teorías de la información, la computación, la inteligencia artificial, la neuro ciencia y la lingüística por mencionar las más importantes (Garcés).

El origen de la palabra “Epistemología”, del griego, “episteme” o conocimiento y “logos” estudio o discurso. Entonces la palabra epistemología literalmente nos dice sobre “el estudio del conocimiento” o “camino del conocimiento” como se le llama hoy mismo. Empero, al conocimiento le llaman “ciencia” aunque parezca extraño. En consecuencia, la definición oficial del concepto se plantea de esta manera: “La epistemología es una disciplina que estudia cómo se genera y se valida el conocimiento de las ciencias”, en tanto que la RAE (la Real Academia Española de la Lengua) nos dice que es la “Teoría de los fundamentos y métodos del conocimiento científico”. En todo caso, las dos acepciones incluyen la palabra “ciencia” como recurso sagrado del conocimiento.

Si el conocimiento es la “ciencia”, los científicos son los conocedores (sujetos) y los que pretendemos aprender somos los objetos. No creo que las cosas sean así: el objeto es lo que estudiamos y es el maestro, hasta tanto, eso que nos enseña el objeto, pase a ser parte del conocimiento de cada quien. En todo caso, parece que hay dos términos y que podrían ser lo mismo, por un lado la epistemología se relaciona con el “conocimiento científico” y por otro lado se relaciona con la palabra “gnoseología”. Recordemos que lo que hoy es ciencia, mañana puede ser un simple proceso político económico. 

Tomemos otro ejemplo, una pintura de una gran artista. Cuando la empezamos a ver, empezamos a aprender, la historia, el tiempo en que fue elaborado el cuadro, el momento político, las condiciones de los artistas de la época, un sinfín de particularidades que nos ha enseñado el cuadro, el objeto. Un objeto nos ha transmitido tanto que de esa manera hemos llegado al conocimiento. La reflexión crítica del mensaje del objeto es de suma importancia. No debemos solo creer en lo que percibimos, debemos contrastar con la otra información que hemos venido acumulando o que otros han venido atesorando. Es que las formas de los objetos, en sus imágenes, auditivas, táctiles, gustativas, olfativas y visuales, por decir las más básicas, tienen un contenido representativo en nuestras memorias, si vemos, o escuchamos, o tocamos y demás algo nuevo, nuestra “base de datos cerebral” (memoria) la identifica como algo desconocido. De ese proceso tenemos todo un aprendizaje directo.

La revolución científica la relacionamos, por lo menos históricamente, con René Descartes y otros; se describe el llamado “Método científico” como el “…camino del conocimiento”. Este método tiene una parte importante que será la investigación empírica y la medición en un marco de razonamiento. De ahí y desde el siglo XVII este método científico mecanicista se asocia con la observación, la medición, la experimentación, la formulación, el análisis, la síntesis y por cierto el replanteamiento de la hipótesis inicial. Con este proceso llegamos, según esta teoría, al conocimiento, a aprender de lo observado, medido y demás. 

Filósofos como Johannes Kepler (1571-1631), Galileo Galilei (1564-1642), René Descartes (1596-1650) o Immanuel Kant (1724-1804) profundizaron y ampliaron los criterios utilizados para analizar la obtención del conocimiento científico. Aun así, quien más se acercó al sentido contemporáneo de la epistemología fue John Locke (1632-1704), quien desarrolló sus procedimientos en su Ensayo sobre la inteligencia humana (Concepto).

El resultado nos llevará a que cualquiera pueda hacer uso de ese conocimiento, eso es, esa persona “conoce” el camino y con ello los resultados que tienen que ser los mismos que obtuvieron los primeros investigadores. De ahí que la publicación de los resultados en ensayos y demás sean los encargados de divulgar ese conocimiento. Entonces, leer el informe nos hace sujetos lectores y el objeto el artículo mismo que es, en todo caso, el maestro. Si los resultados de la investigación no se publican, ese aprendizaje queda sin hacer su labor: enseñar una técnica o un método.

Hoy por hoy, el conocimiento de la estadística es una herramienta en el proceso investigativo, los experimentos son muy importantes, éstos son observados y medidos. Se clasifica, se referencia, para su comprensión, se sistematiza y cada investigador se apega a un proceso, dígase, por ejemplo, la parte estadística para el profesional en esa rama, el método para el metodólogo, los procesos de medición para el ingeniero. Se separa, se segmenta, se atomiza el resultado, quizá se hace más difícil de divulgar. Se patentiza y se vende al mejor postor.

Pero volvamos al planteamiento inicial de este artículo. ¿Cómo sabemos lo que sabemos? Nosotros somos lo que aprendemos, somos el sujeto de esa historia, a su vez, el objeto, indudablemente, será el que nos enseña, nos da el conocimiento, y nosotros lo aceptamos tal cual o le ponemos un filtro crítico contextual. Pero aceptar todo a la vez sin pasar o contrastar como lo básico, con lo que ya sabemos, es pensar que aquellos que hicieron las primeras investigaciones y observaciones son la verdad absoluta.

Aprendemos por contraste, nuestro pensamiento crítico implica una gran necesidad de verificación, siempre con la mente clara para cambiar nuestra hipótesis personal sobre el tema estudiado. 

“En un sentido más estricto, la función de la epistemología es investigar las circunstancias históricas, psicológicas y sociológicas que llevan a la obtención del conocimiento científico”. También se encarga de estudiar los criterios con los que se lo justifica o invalida.