miércoles, agosto 10, 2022
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Impacta doble asesinato de periodistas veracruzanas sin antecedentes de amenazas

“Ayer en la noche nos hablamos, apenas ayer hablamos y hoy vamos a tener un velorio”, narra el reportero Omar Vázquez, del medio Contacto Informativo desde la colonia Cerro Alto, tras el homicidio de Yesenia Mollinedo Falconi y el de su camarógrafa Sheila Johana García Olvera en el municipio de Cosoleacaque.

Yesenia era madre de familia y el sostén de su madre, una adulta mayor que este 10 de mayo seguramente sería festejada. La Mollinedo o Molli, como era conocida por los reporteros de la zona, era una mujer luchadora que ejercía el periodismo desde hace más de 16 años en la zona sur de la entidad veracruzana.

“Es la noticia más difícil que me ha tocado dar en los 18 años que tengo de carrera periodística (…) Han asesinado a nuestra compañera Yesenia Molliendo Falconi”, se escucha en las transmisiones que medios locales reportaron tras los primeros minutos del asesinato de la directora del periódico en línea El Veraz.

Ambas mujeres fueron asesinadas a balazos en el estacionamiento de una tienda de conveniencia ubicada en la esquina de las calles Madero y Benito Juárez; minutos después los compañeros con quienes acudía diariamente a realizar su labor reportaron la noticia.

“La conocí hace más de 16 años, era una mujer aguerrida que peleaba por sus derechos, era una madre de familia de una joven de 20 años, era el sustento de su madre, una mujer de la tercer edad. Hoy ha sido asesinada a disparos en medio de una situación de inseguridad que nos rebasa; los medios de comunicación estamos siendo blanco no sólo de un linchamiento mediático todas las mañanas, sino generan odio”, señala Omar Vázquez.

Yesenia tenía 45 años de edad, sus fuentes cotidianas consistían en la cobertura de actividades del ayuntamiento de Cosoleacaque y municipios serranos. Sus amigos la recuerdan como una reportera muy querida.

Las dos mujeres habían bajado del automóvil para comprar un refresco, al subir a la unidad hombres armados las interceptaron y balearon a quemarropa. A Yesenia una bala le impactó en la cabeza, y aunque fue trasladada de urgencia al hospital, sus heridas no permitieron salvarla.

“Ambas eran inseparables”, cuentan reporteros de la zona que no daban crédito al asesinato.

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