lunes, agosto 8, 2022
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Un investigador debe dar clase; refuerza saber y aprende de alumnos: investigador

Desde hace 42 años, Ángel Fernández Arriola es integrante del Instituto de Investigaciones Lingüístico-Literarias (IIL-L) de la Universidad Veracruzana (UV) y este 2022 fue condecorado con el Premio al Decano en la categoría Investigaciones.

En entrevista a propósito de este reconocimiento, Fernández Arriola reconoció que le brinda “mucha alegría recibir el premio porque de alguna manera es la constatación de mi trabajo y el reconocimiento que me hacen mis pares académicos”.

Recordó que desde hace 29 años se convirtió en investigador de tiempo completo; antes fue técnico académico y desde 2000 es docente en la Facultad de Letras Españolas, donde ha enseñado de manera ininterrumpida, “no he pedido ningún año sabático y solicito que mi carga docente sea en la Facultad”.

Reconoció que desde entonces le llamaba la atención que el director de la Orquesta Sinfónica de Xalapa no diera clases en la Facultad de Música: “Que en la época de Luis Herrera de la Fuente, el maestro no diera clases en la facultad me parecía un absurdo. Afortunadamente los investigadores ya damos clase en las facultades y eso ayuda mucho por dos aspectos”: el primero, la oportunidad de divulgar los conocimientos, resultado de la investigación que realizan; el segundo, la interacción que surge entre estudiantes de licenciatura e investigadores.

Eso de alguna manera ayuda a generar el pensamiento crítico en la formación de los estudiantes; “me parece fundamental que el académico y el investigador vayan a dar clases; a mí me sirve mucho porque no solo refuerzo mis conocimientos, sino que aprendo de mis alumnos, por eso desde la primera vez que me invitaron a impartir clases acepté”.

Fernández Arriola precisó: “Desde 2000 no he dejado un semestre de dar clases, ha habido una continuidad, quizá sea uno de los méritos que consideraron para el premio”.

Comentó que la docencia en la facultad es semejante a un terreno fértil porque permite a los estudiantes de licenciatura conocer una diversidad laboral, así como las posibilidades que existen para realizar investigación.

“Ahora los universitarios egresan como editores o redactores y trabajan en las redacciones de los periódicos, diseñan publicaciones, reseñan publicaciones periódicas o editan revistas; se ha ampliado mucho el espectro y también en la investigación ya hay muchachos que tienen el anhelo, la esperanza y la vocación para ser investigadores, lo que permite renovar la planta académica”.

Premio al Decano de la UV reconoce la labor personal

El investigador aplaudió que la UV entregue cada año el Premio al Decano pues es un aliciente para el personal docente y para los investigadores; es una forma, primero, de reconocimiento al trabajo hecho durante varios años y, segundo, a la obra publicada y a su calidad.

“El Decano y el premio me parecen muy relevantes porque es una forma de reconocimiento a la labor personal. Ahora se hace a través de un concurso, modalidad relativamente reciente porque en años anteriores eran otros procedimientos; ahora es a título individual que el aspirante solicita el aval del órgano colegiado de la institución a la que está adscrito, como fue mi caso”.

La pandemia, traumática para alumnos y Universidad

Sobre el impacto de la pandemia en su rol como investigador y docente, advirtió que significó un trauma para los estudiantes tener que suspender la asistencia a las facultades y dejar de recibir clases en el aula.

Primero estuvieron aislados y después tomaron clases a larga distancia, a través de Zoom o de Teams y ahora desde el aula híbrida en Letras Españolas, “que es muy útil”, reconoció.

“Mis alumnos que están en cuarto semestre no conocían su Facultad y me decían: ¿cuándo vamos a tomar clases en el aula? Yo con mucho gusto voy a darles clase y le dije a la Directora de la Facultad: ‘Los alumnos quieren recibir clases presenciales’ y respondió facilitándonos el aula híbrida, que recién estaba terminada de instalar”.

Fernández Arriola destacó que ha cambiado mucho el sistema de la docencia y citó como ejemplo su caso, cuando tuvo que aprender a utilizar los recursos tecnológicos para impartir clases.

“Me tuve que adaptar, pero de eso han pasado tres semestres a larga distancia, con unos rudimentos verdaderamente medievales; hemos ido a marchas forzadas pero también hemos ido actualizándonos y veo que mis alumnos están contentos”.

Advirtió que la pandemia obligó a los profesores a actualizarse y buscar las formas que sean más eficaces y menos aburridas para impartir clases porque es muy difícil mantener la atención, sobre todo en una clase de literatura a larga distancia.

De igual manera, expresó que la pandemia también ha sido traumática para la UV al deber actualizarse en las circunstancias presentes porque implica un costo no previsto y elevado, pero se avanza, como ocurre con las aulas híbridas, de las cuales ya existe una en el IIL-L.

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