miércoles, mayo 25, 2022
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Sufren familias de pacientes psiquiátricos desabasto de medicamentos; en pandemia se detuvo la producción

Agencias

La familia Ruiz López originaria de Tlapacoyan y los Velázquez Pérez del municipio de Tlacolulan tienen factores en común: sus hijas presentan una enfermedad de salud mental, trabajan en el campo, son de escasos recursos económicos y batallan para encontrar los medicamentos de venta controlada, dado que la Secretaría de Salud y Dirección de Servicios de Veracruz (Sesver) no los proporcionan y en las farmacias tampoco los encuentran.

En la banqueta de la calle Aguascalientes de la colonia Progreso Macuiltépetl, en Xalapa, afuera del edificio que alberga el Instituto Veracruzano de Salud Mental “Dr. Rafael Velasco Fernández” se puede observar a los familiares que esperan a sus pacientes mientras son atendidos por psiquiatras, médicos generales, psicólogos y hacen los trámites administrativos para la siguiente cita.

Ahí estaba Pedro Velázquez, entre sus manos tiene una bolsa con dos tortas envueltas en servilletas que su esposa preparó desde la mañana antes de viajar de Tlacolulan a Xalapa. 

Pedro es un hombre de 64 años, se muestra preocupado, porque hasta hace un mes su hija de 36 años era mujer activamente laboral y económica, jefa de familia y madre de un niño de cuatro años, hasta que comenzó con colitis, luego perdió el conocimiento, comenzó a llorar, entró en crisis y dice que “ve a personas que ya no existen y grita, pide que se vayan”. 

El padre de familia con estudios de primaria expresa su dolor, quisiera saber qué enfermedad presenta su hija, cómo curarla y aunque reconoce que el medicamento tiene un costo elevado, el amor por su hija lo impulsa a encontrar soluciones “y hasta daría mi vida por ella”.

Para él y su familia ha sido un golpe muy fuerte ver que su hija menor, egresada de la Facultad de Agronomía de la Universidad Veracruzana, y actualmente estudiante de un curso de Enfermería y Cuidados, de repente se quedó quieta, perdió el conocimiento y presenta sufrimiento cuando ella asegura ver personas que intentan hacerle daño.

“Hace muy feo, primero empieza a mover sus manos, se queda tirada, ya no habla. Los médicos nos dicen que es mucho estrés lo que tiene. Ella trabajaba con una maestra de la UV, pero con la pandemia la maestra la puso a cuidar a su mamá, por eso se metió a estudiar enfermería, y a cómo vemos ya no va a regresar a estar bien. Su niño tiene tres años, lo tuvo así, no tiene papá, y ahorita tenemos que comprar medicinas”, expresó el padre de familia.

Tlacolulan es un municipio que se ubica a una hora de Xalapa, por la condición de su hija no pueden viajar en un camión del transporte público, así que pagan un taxi que les cobra 250 pesos, a eso se le suma el medicamento con un costo de mil pesos.

“La consulta no nos la cobran, mi esposa dice que la atienden bien, pero no hay medicinas, luego vamos a buscar a la farmacia y tampoco hay, tenemos que andar buscando aquí allá, hasta que la encontremos, porque el medicamento la mantiene tranquila”, finalizó el padre de familia.

Tratar la esquizofrenia en medio de la precariedad 

También, estaban tres integrantes de la familia Ruiz López: el padre de familia, Lorenzo; su hija de 16 años Rosa María y su hijo de 13 años José Antonio; su permanencia era porque esperaban a la madre Hilda y a su hija de 20 años de nombre Catalina y paciente del Instituto de Salud Mental.

Lorenzo explicó que son originarios de Tlapacoyan, él trabaja como jornalero en el corte de plátano dominico y su esposa vende cosméticos, zapatos y ropa íntima por catálogo para poder financiar el viaje a Xalapa, y la compra de medicamentos de venta controlada.

“La que entra a consulta siempre es mi esposa acompañando a mi hija, ella tiene esquizofrenia, nomás de repente empezó mal, lo malo es que no hay mucho apoyo del gobierno de Veracruz, no hay medicamentos la verdad; a eso le pensamos que no hay medicamentos, no hay aquí y nos preocupa”, expuso el padre de familia. 

Viajaron de Tlapacoyan a Xalapa para que un médico psiquiatra atienda a Katy, como le dicen de cariño, y le conceda una receta, de lo contrario no pueden comprarlo en las farmarcias.

“Tiene esquizofrenia, venimos porque se le está acabando el medicamento, sin receta no lo venden; aquí nos dan una parte del medicamento cuando tienen, y cuando no se lo dan es porque no lo tienen, y tenemos que comprarlo. A veces son mil varos por mes, o por quincena, por mes gastamos de mil varos a 2 mil varos; hay que viajar, aquí tenemos que venir mensualmente, la consulta no la cobran, pero no hay medicamento”, finalizó.

Desabasto terrible, porque laboratorios no tienen medicamento: director de salud mental

A causa de la pandemia del coronavirus, los laboratorios de medicinas dejaron de producir las suficientes medicinas que ayudan a aminorar los males de salud mental, lo que generó un “desabasto terrible” para los nosocomios y farmacias públicas y particulares, informó el director del Instituto Veracruzano de Salud Mental “Dr. Rafael Velasco Fernández”, Víctor Manuel Villanueva Hernández.

Refirió que así como hay escasez de medicamentos para tratar los males oncológicos, lo mismo ocurre con salud mental, como la fórmula Vyvance, que se usa para el tratamiento del Trastorno de Hiperactividad con Déficit de Atención (TDAH; ADHD, por sus siglas en inglés) en adultos y niños; así también ocurrió con el Tafil y la sal de litio. 

En entrevista en el Instituto de Salud Mental, el director expuso: “Psquiatría si tuvo un desabasto en la pandemia de varias sales, incluso la única anfetamina que tenemos autorizada para el TDA es Vyvance, se llama el nombre comercial, la sacaron del mercado; Tafil la acaban de meter, pero trae caducidad pronta. Realmente ha habido muchas cuestiones de los medicamentos por los permisos aduanales”.

La sal de litio o carbonato de litio es prescrita para pacientes con trastornos bipolares, la cual escaseó no sólo en Veracruz, sino en todo México. “La escasez de litio, nos dijo el laboratorio que era un problema de aduana, lo retuvieron, y ahorita está a buen precio porque caduca en diciembre”.

Informó que 30 por ciento de fórmulas utilizadas para tratar los males como depresión y ansiedad están escasos. “La ventaja que tenemos en psiquiatria es que tenemos una variedad de medicamentos y podemos hacer cambios, a diferencia de medicamentos oncológicos que no se pueden recetar otros, aquí si podemos mover, sólo debemos tener mucho cuidado con las palabras, porque podemos caer en los juzgados por términos legales”, expuso el médico psiquiatra.

Agregó que la mirtazapina y anfebutamona, que pertenecen a una clase de medicamentos llamados antidepresivos, también escasearon por la demanda que tuvieron a consecuencia de la pandemia. 

“Tenemos estrategias como médicos de no recetarles medicamentos caros, porque son tratamientos de un año, y un año mantener un medicamento caro es difícil. Ahorita hablaba con una farmaceútica que nos dijo ‘te surtimos de éste medicamento y después cuando encuentres el más económico lo cambias al paciente’, y nos parece ideal para continuar con los pacientes”, expuso. 

Al finalizar, el psiquiatra expuso que en el caso de pacientes que no cuentan con recursos económicos para la compra de medicamentos, son apoyados por la Beneficencia Pública del Estado de Veracruz, a cargo de la subdirectora, María del Carmen Galindo Ramos, y la Subdirección Adjunta del Instituto de Salud Mental “Dr. Rafael Velasco Fernández”.

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