miércoles, agosto 17, 2022
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La solicitud de constancia fiscal hizo colapsar al SAT

Las nuevas disposiciones en materia de facturación electrónica implementadas por el Sistema de Administración Tributaria (SAT) colapsó su capacidad de atención para responder la alta demanda de solicitudes de constancias de situación fiscal de los contribuyentes, por lo que no le quedó de otra que ampliar el plazo hasta el 1° de enero del 2023 para obtenerla.

Jesús Castañeda Nevárez, director de una empresa dedicada al tema de comprobantes fiscales digitales, consideró que al no planificar estas disposiciones causó un descontrol entre quienes tienen la obligación de facturar al migrar de la versión 3.3 a la versión 4.0, obligando a los contribuyentes a saturar las oficinas del SAT para obtener la constancia de situación fiscal, sobre todo a los asalariados y burócratas, que fueron obligados a solicitar dicho documento para poder cubrirles sus salarios.

Y es que la fecha del 1° de julio próximo entraría en vigor el Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI) 4.0, el cual es un nuevo sistema de facturación electrónico y que para poder utilizarlo de manera correcta y eficaz se requieren los datos del contribuyente que se muestran en la Constancia de Situación Fiscal.

Al respecto, Castañeda Nevares expresó que en la nueva disposición fiscal “se debe poner en la facturación y el timbrado de la nómina los datos del contribuyente tal y como están asentados ante el SAT; esto significa que si en tu apellido le pusieron acento, la factura debe llevar el acento y si no le pusieron el acento, en la factura no debe llevarlo”.

“Si algún contribuyente que no lleva acento y el SAT no lo tiene registrado con acento su facturación no procederá, no va a ser posible facturarlo. Entonces las empresas y, en este caso, para el tema de la nómina solicitan la Constancia de Situación Fiscal porque ahí están los datos, esa es la razón por la cual se necesita la constancia de situación fiscal, para tomar los datos, tal y como vienen asentados ante la autoridad”, añadió.

Expuso que esto no lo midió el SAT y se enfrentó a una sobredemanda para la obtención de dicha constancia y se vio incapacitado para responder a todos, no solo a los contribuyentes de empresas, sino a todos los asalariados que se amontonaron en todas las oficinas del SAT y no les quedó más remedio que establecer una prórroga para que la obligación de emitir la facturación de 4.0 sea a partir del 1° de enero del próximo año, explicó.

Sin embargo, comentó que muchas empresas (porque esta prórroga la establecen a unos días de que ya empezara la obligación, por lo tanto hay una gran cantidad de proveedores de facturación electrónica), que ya habían migrado todos sus sistemas de la versión 3.3 a la versión 4 y ya la estaban usando, aunque ahora se diga que pueden seguir usando la versión 3.3, el daño ya se hizo.

No obstante, recomendó por último, que ante el nuevo plazo dado para la obtención de la Constancia de Situación Fiscal se dio para el 1° de enero de 2023, “no esperen hasta esa fecha, sino que vayan migrando sin tanta presión y que vayan adoptando la nueva versión de la facturación electrónica para evitar sobresaltos”.

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