lunes, agosto 15, 2022
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Desarrollo inmobiliario en zona costera pondría en riesgo manglar de Mandinga

Boca del Río, Ver.- A nivel nacional se considera a Veracruz como uno de los estados con mayor pérdida y degradación de humedales costeros, debido al avance de la mancha urbana, la industria inmobiliaria y las actividades agropecuarias.

Adrián Ciprés Chávez, maestro en Ecología Tropical, expresa que estos ecosistemas en Veracruz son complejos debido a la extensión de más de 700 kilómetros de costa. El problema se agrava en el caso del sistema lagunario de Mandinga, pues el crecimiento urbano avanza sobre la zona de plusvalía conocida como Riviera Veracruzana, que ya casi llega a Antón Lizardo, en esa línea de costa.

Bosque de manglar de Mandinga

Alerta que en el caso específico del bosque de manglar de Mandinga, de continuar esta tendencia, en 15 años se tendrá una pérdida de entre 100 a 150 hectáreas de ecosistema.

Señala que gracias a imágenes satelitales, del año 2000 al 2017 la pérdida del bosque de manglar en esa zona fue de 107 hectáreas, principalmente por el crecimiento de los asentamientos humanos y el pastizal cultivado para ganadería extensiva, que han ganado terreno.

Allí los humedales o manglares reciben el impacto del avance de los asentamientos humanos, así como de la infraestructura inmobiliaria, que crece sin las medidas pertinentes para mitigar los impactos ambientales.

“Es terrible porque las autoridades ambientales no brindan apoyo para regular de una manera que no se obtenga impacto negativo a los ecosistemas, y autorizan la construcción inmobiliaria sin tener permisos para hacer construcciones más amigables”.

Los manglares son talados y rellenados para construir residencias o centros comerciales, bajo un esquema de crecimiento económico que avanza a costa de mermar otro tipo de actividades económicas como la pesca local o los servicios ambientales que brindan los manglares, dañando además la identidad cultural de las comunidades aledañas al sistema lagunar de Mandinga.

Arroyo Moreno

Además, los humedales se degradan en sus funciones ambientales debido a que reciben aguas residuales de la ciudad, o agroquímicos de las labores agropecuarias, como sucede en Arroyo Moreno, que a pesar de tener estatus de Área Natural Protegida (ANP) se ha visto muy mermada por los asentamientos a su alrededor.

“La industria eléctrica llega a tirar contaminantes, químicos o aguas muy calientes que dañan al bosque de manglar y a pesar de tener ese estatuto legal siguen siendo un problema estas actividades no reguladas por las autoridades ambientales y el gobierno municipal”.

Futuro incierto

Ciprés Chávez reconoce que así como va la tendencia de crecimiento prácticamente desmesurado de la infraestructura inmobiliaria, en los próximos años habrá gran pérdida del bosque de manglar y humedales asociados en lo que se conoce como Riviera Veracruzana.

Esto porque no existe como tal una protección legal para el bosque de manglar, porque si bien a nivel nacional está dentro de la Norma Oficial 059 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en 2019, muchas veces no es suficiente.

Expresa que como ambientalista no se está en contra del desarrollo económico ni del crecimiento inmobiliario, pero es necesario encontrar la fórmula para construir en una forma más sustentable, que derive en un menor impacto al medio ambiente y se mitigue la pérdida del manglar y de las selvas inundables, como zonas de amortiguamiento.

En este sentido recomienda a la autoridad municipal evaluar puntualmente los proyectos y que la autoridad ambiental sea muy exigente con las constructoras para que los proyectos tomen en cuenta la sustentabilidad.

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