viernes, julio 1, 2022
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Luces

Ayer, La Jornada Veracruz publicó una nota sobre la reunión de Santiago Creel con el secretario de Gobernación, Adán Augusto López. En ella básicamente se consignaba información que el propio Creel Miranda en su habitual estilo acartonado y prosopopéyico, habría difundido por Twitter y en un boletín de prensa en el que se informaba que acordaron que el miércoles 19 se instalarán las dos primeras mesas de trabajo sobre las áreas de economía y la reforma eléctrica. Y que el encuentro duró una hora y se llevó a cabo conforme a lo acordado previamente con el funcionario federal. 

Lo mas probable es que además de las formalidades divulgadas por el panista, haya habido otro motivo para la reunión: esto es, la investigación que la FGR, la UIF y el SAT pactican al propio Santiago Creel Miranda, su hijo Santiago y el excandidato del PAN a la Presidencia, Ricardo Anaya Cortés, a todos por su presumida participación en una red financiera que vincula a políticos y despachos de abogados con 36 factureras, casi todas localizadas en Zapopan, principal centro de operaciones del Cártel Jalisco Nueva Generación. Y, además, defraudación fiscal y lavado de dinero del narcotráfico. Menudo brete.

Tal información fue publicada por la revista electrónica Contralínea en un amplio reportaje de investigación que cita expedientes abiertos por la FGR, la UIF y el SAT que a su vez investigan  al panista Santiago Creel Miranda, a su hijo Santiago y al excandidato del PAN a la Presidencia, Ricardo Anaya Cortés, por su probable participación en una red financiera que vincula a políticos y despachos de abogados con 36 factureras radicadas en su mayoría en el municipio sede del CJNG.

De confirmarse la información, devastadora para el estamento conservador completo, estaríamos en preámbulo de un inmenso proceso de rendición de cuentas y explicaciones que muy probablemente pondría en la antesala de los tribunales al estamento neoliberal completo, no necesariamente en una sola exhibición, pero empezando por Calderón y Peña Nieto, una cosa llevará a otra. Un mega proceso de justicia institucional revolucionaria. No poca cosa, si atendemos a que la profunda reconfiguración institucional hecha hasta el día de hoy, ha sido sin disparar un solo tiro y reversando las cuatro décadas de reformas neoliberales hechas el Estado de bienestar preexistente.

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