martes, agosto 9, 2022
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Limitaciones

En tres años los partidos de oposición que firmaron aquel infame Pacto por México han sido completamente incapaces de replantearse su papel en la reconstrucción del país. Desarticulados y evidenciados en su intención por sus recientes votaciones, la llamada oposición está una aislada y en muchas ocasiones repudiada por la ciudadanía. Es natural, han dejado de ser partidos políticos con alguna idea más o menos articulada de nación para convertirse en testaferros del heredero de la élite empresarial conservadora de este país, grupo que impulsó y se aprovechó durante cuatro décadas de las bondades y los gobernados de este país. La élite que democratizó la deuda privada bancaria haciéndola pública.

Al parecer no hay nadie en esos partidos políticos capaz de hacer un ejercicio crítico de su propio desempeño y de la coyuntura política económica en el planeta. No se precisan demasiadas luces para apercibirse que estos son tiempos de definiciones fundacionales.

Las provocaciones occidentales con Ucrania y las medidas económicas contra Rusia se revirtieron muy pronto contra los países europeos, no solo por la crisis energética sino por el desabastecimiento de granos para el próximo invierno. El escenario puede ser catastrófico y los países europeos han sido incapaces de encontrar formas para eludir el bloqueo y poder reparar como una turbina de repuesto el gasoducto North Stream que abastece a Europa. Dicho de otro modo, vivimos momentos delicados en el planeta.

Hay solución y es relativamente sencilla: salir de la lógica de la competencia y de la maximización de las ganancias, para entrar en una lógica colaborativa dirigida a atender las causas de la inestabilidad y el sufrimiento mundiales.

Esto implica gastar mucho menos dinero en la guerra y demás soluciones de fuerza, y dirigirlo a corregir las distorsiones acumuladas en la era neoliberal. Esto es, crear condiciones para la paz y fuentes de trabajo estable con salarios remuneradores.

Es preciso un desarrollo de un capitalismo nacionalista no globalista con empresas nacionales capaces de cubrir los requerimientos del mercado interno y para la colaboración como bloque económico regional. Se están dando las condiciones políticas y económicas para hacerlo. Establecer una lógica regional alternativa al pensamiento convencional del neoliberalismo. La configuración de gobiernos de izquierda en el sub continente latinoamericano es harto alentadora.

El país precisa de empresarios nacionalistas, como los hubo en México durante las décadas 30 y 40. No serán los actuales liderazgos partidarios quienes lo hagan, eso depende de los militantes, si es que aún los hay. De otra forma no serán más que un tábano que molesta.

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