domingo, julio 3, 2022
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El ex PRI

Los partidos de oposición en México atraviesan por una crisis que, si nos atenemos a la calidad de las dirigencias de los tres partidos más conspicuos, bien podría ser terminal: el PRD, es irrelevante  (3 diputados en la presente legislatura); el PAN tiene la primera mayoría (22 diputados) y el PRI tiene 13. A estos se suma Movimiento Ciudadano que tiene 9 diputados, más dos gobernadores altamente expuestos cuyas cuitas lo debilitan.

En éste contexto, Layda Sansores hace públicas unas grabaciones donde –presumiblemente– Alejandro Moreno habría aceptado dinero del dueño de Cinépolis para la campaña de los diputados por Michoacán.

De confirmarse cosa posible, pondría tanto a líder como al empresario frente a un proceso legal muy serio que podría implicar la cárcel. Pero no es sólo eso, los pondría en completa desligitimación como opción política.

La oposición fue muy recientemente exhibida en la votación por la reforma energética donde votaron a favor de los intereses corporativos extranjeros y lo celebraron jubilosos frente a las cámaras. aunque a sus defendidos corporativos irónicamente les resultó peor que si la hubieran aprobado. 

Ahora deberán encajar no sólo el oprobio público, sino una severa merma en su capacidad de operación y acción políticas. 

O se reinventan, cosa que parece improbable sean capaces, o terminarán siendo lo que ya son: un partido de golpeadores, sólo que ahora sin esperanza y eso puede ser peligroso. Aunque, bien visto, hay una cierta correspondencia poética entre lo que parece ser una crisis terminal para el modelo neoliberal global donde, lo que faltaba, Estados Unidos busca negociar con Venezuela para suministrar petróleo para Europa, cuando Maduro es un personaje por el que Estados Unidos ofrece recompensa por su captura. Esquizofrenia, le llaman.

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