jueves, mayo 19, 2022
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Desde hace un par de días las buenas conciencias del pensamiento convencional se escandalizan y hasta se desgarran vestiduras por la singular carta que el presidente López Obrador envió al Parlamento Europeo como respuesta a la postura de los eurodiputados respecto a la tragedia que viven los periodistas en el país. Hipócritas y borregos les dice sin esforzarse en lo mínimo por suavizar diplomáticamente el concepto. Hubo quien puso el énfasis en que el Presidente necesariamente lo había hecho sin enterar de ello al canciller Marcelo Ebrard. Es posible, pero irrelevante. La carta es extraordinaria, fuera de toda norma dirán muchos. Y sí, desde luego no cumple con las formalidades de la diplomacia convencional. Críticos y observadores reclaman que no son formas de ventilar las diferencias, especialmente por la larga tradición diplomática mexicana que frecuentemente confronta las lógicas del sistema de dominación. Así lo fue tras la derrota de la República Española durante los años de ascenso de los fascismos, en el caso del bloqueo a Cuba y durante la pacificación de las guerras centroamericanas.

Pero sucede que estos no son tiempos corrientes. El respetable mundial, los gobernados del planeta llegan a dos años sometidos a una la lógica del miedo por un enemigo invisible y virulento. Cuando la pandemia empieza a remitir, se desata la parafernalia bélica comercial por la reacción de Rusia ante la eventualidad de que Europa aceptara la pretensión del gobierno ucraniano de incorporarse a la Unión Europea, lo que implica su incorporación a la alianza militar atlántica, ante la reacción de Rusia tras la provocación estulta de la Unión Europea de aceptar a Polonia e incorporarla a la OTAN.

La guerra comercial declarada irresponsablemente por Biden y sus aliados de la Unión Europea ha puesto al mundo frente a una crisis económica por inflación completamente innecesaria, justo cuando la pandemia remite. Estos tomadores de decisiones son profundamente irresponsables. Por lo pronto se disparará la inflación, la presión sobre la pobreza crecerá geométricamente y se retrasará la recuperación económica. Hay una profunda hipocresía europea que reclama la seguridad de los periodistas al gobierno equivocado. ¿Por qué carajos nunca dijeron nada cuando la estúpida guerra de Calderón? Hillary vino y avaló la masacre. Se quedaron callados y ahora han votado por poner a la especie al borde de escenarios apocalípticos; decisiones en que, además, las primeras víctimas serán los europeos. Pero, además, quien promovió el reclamo parlamentario europeo fueron nada menos que los dos eurodiputados españoles, en una clarísima reacción a las decisiones gubernamentales al saqueo de las corporaciones españolas. Es por eso, por Iberdrola, por OHL, por Aleática, que convocan a condenar a México hoy. Pero jamás cuestionaron el genocidio de Felipe Calderón. Seamos serios, esos eurodiputados no se merecen mejor trato, por lo que se les dijo con toda claridad. Por hipócritas.

¿Que es inusual el modo? Sí. ¿Que es impreciso? En absoluto, es exacto. Estos tíos que reclaman a México una situación heredada son los mismos que acaban de votar por poner al mundo al borde de la guerra mundial. Piedad.

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