martes, agosto 9, 2022
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Cambio de lógica

El neoliberalismo financierista es un sistema que concentra las riquezas y el poder en un puñado de personas, las cuales suelen arrogarse el derecho de dictar las reglas en que debe vivir el resto del infelizaje planetario. Es el caso de grupos de inversión como BlackRock que reúne billones de dólares de capital de otros inversionistas. No es el dinero de BlackRock, es el dinero de cientos, si no de miles de inversionistas individuales, empresariales o individuales.

BlackRock reúne el dinero de todos los demás bajo su administración para invertirlo en los mercados de acciones y bonos del mundo. Eso le da poder e influencia extraordinarios. Los fondos de capital de BlackRock están entre los cinco principales accionistas de todas las empresas importantes del planeta. Es el segundo mayor accionista de Apple, Google, Exxon-Mobil, JP Morgan, y otros; eso significa que el presidente de esos fondos de inversión, Larry Fink, puede elegir prácticamente a mano las juntas directivas de estas empresas. 

Fink no tiene ese poder por su dinero, sino por el dinero de otros sobre el que tiene el control. 

Hay una solución bastante simple frente a estas distorsiones del poder. Salir de las lógicas globalistas para enfatizar el desarrollo interno en la generación de bienes y servicios tangibles: cosas y comida. Una economía nacionalista enfocada en el bienestar de los gobernados. No en ganancias y especulaciones financieras. Y sobre esa base, la cooperación regional.

El Nobel de Economía 2008, Paul Krugman, advirtió recientemente sobre la existencia simultánea de demasiadas crisis que, aunque “transitorias”, si no se atienden en un futuro cercano “no abordamos cuestiones gigantes, como la desigualdad y el cambio climáticos, sino que nos vamos a enfrentar a un mundo irreconocible”.

Paul Krugman ha reconocido recientemente que la Fed podría estar sobreactuando con su política para controlar los tipos de interés y se ha mostrado preocupado no tanto por la energía, como por la crisis alimentaria en el mundo y porque esta ocasione “hambrunas y desigualdades extremas que están destrozando sociedades”.

Las políticas públicas deben cambiar y es justo lo que parece configurarse como posibilidad con gobiernos no neoliberales en Latinoamérica.

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