sábado, mayo 28, 2022
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Manú, una historia sobre el mono aullador de Catemaco pensada para público infantil

Manú es un mono aullador que habita con su familia en Catemaco, Veracruz. Su historia puede ser conocida por los y las niñas veracruzanos, de la mano de la investigadora María del Socorro Aguilar Cucurachi, la escritora Karla Juliana Carreón Tapia y la ilustradora Carolina Carvajal Harol, quienes en 2021 publicaron el libro Manú.

En entrevista para AVC Noticias, Carreón Tapia señala que el camino no fue sencillo y antes de que la publicación fuera cobijada por la Editora del Gobierno de Veracruz, se toparon con los retos inherentes a la divulgación de la ciencia en México, que implican, entre otros, la falta de espacios para promover este tipo de trabajos.

Un proyecto que parecía imposible

La coautora de Manú se refiere a este proyecto como casi imposible que ocurriera, pues “el trabajo coordinado desde diferentes áreas es como un sueño guajiro, pero es muy chido cuando se logra”. En ese sentido, comparte que este trabajo inició con Socorro Aguilar, quien realizó prácticas profesionales en su doctorado en la zona de Catemaco, ahí le surgió la inquietud de comunicar la importancia de la preservación de esta especie a través de la literatura, por lo que se puso en contacto con Carreón, así como con Carolina Carvajal.

A partir de allí, empezaron a trabajar y entre las tres tomaron decisiones para construir la historia de Manú, creando un libro completo que conjuga la literatura, la ciencia, la ilustración y los medios digitales, pues el libro incluye un código QR que permite al lector acceder a fotografías e información del Manú real. 

Aunque este libro es atractivo para los lectores que deseen conocer más sobre el entorno natural veracruzano, las autoras se enfrentaron a las negativas de casas editoriales para publicar el libro: “Es un tema complejo que se tiene que mencionar, fue difícil que publicaran el libro, sí lo estuvimos enviando a diferentes lugares, sobre todo dedicados a la literatura infantil y juvenil, pero no les interesa mucho o más bien no es su línea editorial la divulgación de la ciencia, para localizar una editorial que le interesa la divulgación de la ciencia con este corte literario fue bien difícil, no hay convocatorias que soliciten este tipo de trabajos, por eso nos decían que no. La Editora como que también tuvo sus reservas, nos dijeron: es que no hemos hecho esto, pero más bien lo vieron un reto y eso fue afortunado, más que algo malo o de plano un no”.

Por tal motivo, Carreón expresa que aunque hay un notable repunte editorial de literatura infantil y por tanto un interés general de más autores por escribir para niños, niñas y adolescentes, siguen faltando espacios para la divulgación infantil: “No es que no las haya, pero faltan sobre todo en divulgación de la ciencia, especialmente en este momento que pareciera que la ciencia está siendo incomprendida y que tiene que ver con que no hay una comunicación entre las investigaciones y las personas, y creo que la literatura podría funcionar como ese puente; entonces son necesarias convocatorias, concursos que incentiven a comunicar la ciencia en todos los sentidos sería lo adecuado, yo sí lo aplaudiría muchísimo”. 

Divulgación científica y literatura

Carreón Tapia comparte que esta es la primera ocasión en que incursiona en la divulgación de la ciencia y detalla que el principal reto para la escritura de este cuento fue tomar decisiones del tratamiento que recibirían los temas científicos: “El reto estaba en comunicar algo que pareciera incomunicable para un común de la población y no porque no tengan la capacidad, sino porque el lenguaje científico es tan especializado que la gente no está tan enterada de lo que se está produciendo o estudiando, así como la importancia de los animales que viven tan cerquita de nosotros”.

A pesar de estos desafíos, Carreón Tapía enfatiza la necesidad de comunicar “lo que uno hace, lo que uno estudia, un pequeño descubrimiento, por pequeño que sea es necesario comunicarlo” y pondera que la literatura puede ser un puente que conecte la ciencia con la gente común.

En ese sentido, la escritora destaca la necesidad de que las diversas disciplinas creen vínculos, pues “no podemos vivir encapsulados, hay que salir de los lugares comunes y explorar otros espacios. En el caso de la literatura, todo lo que sea necesario para entender un fenómeno se debería usar”.

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