martes, agosto 16, 2022
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Impensable, rechazar a Estados Unidos // Diplomática gringa hace berrinche // Cumbre de las Américas: bla, bla, bla

México SA

Carlos Fernández-Vega


Periódico La Jornada
viernes 10 de junio de 2022

Tal vez no sea por cinismo, porque al final de cuentas eso mamó, la educaron con la doctrina Monroe y en ella cree vehementemente, por primitivo que resulte, pero el hecho es que la ex embajadora del salvaje Donald Trump ante la Organización de Naciones Unidas, Nikki Haley–una republicana contumaz–, hizo berrinche porque el presidente López Obrador no acudió a la (excluyente) Cumbre (a modo) de las Américas, y muy en su papel imperial advirtió que “la idea de que un país no venga cuando Estados Unidos se lo está pidiendo es impensable… Eso es una vergüenza”. Lo bueno es que dice ser diplomática.

El imperio se encabrona porque a uno de quienes considera sus “súbditos” se le ocurrió reclamar por la descarada exclusión de varios países americanos de la citada cumbre, cuestionar la medieval política exterior estadunidense y su enfermedad hegemónica e injerencista, y exigir respeto a la soberanía de las naciones del continente.

Haley fue entrevistada por la cadena Fox News (la agencia Rusia Today retomó sus declaraciones) que tituló así el video: “el presidente de México se salta la cumbre de Estados Unidos vergonzosamente”. Si alguien supone que los político cavernarios de Estados Unidos se limitan al círculo de Menéndez, Rubio y Cruz, pues he allí una prueba de que este tipo de primitivos, imperiales y antidemocráticos son la regla y no la excepción.

Pues bien, el presidente Biden inauguró la cumbre de 23 mandatarios (de 35 en el continente), durante la cual “repitió la retórica grandilocuente sobre la importancia de la región y la necesidad de abordar de manera colectiva los desafíos que enfrenta el hemisferio, y anunció el marco de un nuevo acuerdo económico aún por negociarse. ‘La democracia es el ingrediente esencial para el futuro de las Américas’, y afirmó que hoy cuando la ‘democracia está bajo asalto alrededor del mundo, hay que unirnos de nuevo’ para reafirmarla. Agregó que en esta coyuntura ‘necesitamos más cooperación, propósito común e ideas transformadoras’ para abordar de manera conjunta los retos. ‘Respetando las soberanías como iguales’ y asumiendo ‘responsabilidades compartidas’ para responder de manera efectiva a la serie de desafíos que enfrenta el hemisferio” (David Brooks, corresponsal). Por cierto, uno de los que aplaudió a rabiar fue Luis Almagro, una de las cabezas del golpe de Estado en Bolivia, entre tantas otras desgracias.

El discurso de Biden sólo repite el bla, bla, bla de sus antecesores en las cumbres previas (Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump): mucha retórica sobre igualdad, soberanía, respeto y democracia, para que Estados Unidos, en los hechos, las violen cotidiana y rotundamente. Entonces, como bien dijo ayer el presidente López Obrador “si nosotros no hacemos nada para que cambie esa política hegemónica, que no respeta la soberanía de los pueblos, la independencia de los países, si nosotros nos quedamos callados, pues eso va a continuar”.

El mandatario mexicano subrayó que se trata de “una política anacrónica y desde luego injusta, que hay que hacer a un lado y hay que inaugurar una etapa nueva en la relación de todos los pueblos y de los países hermanos del continente americano; esto, de acuerdo con nuestra política exterior, lo que establece nuestra Constitución de no intervención y de autodeterminación de los pueblos, pero también porque se están dando reacomodos en el mundo”. El primer obstáculo para que suceda es Estados Unidos: “si va a seguir lo mismo en lo político, interviniendo, diciendo quién se porta bien, quién se porta mal y con una actitud irrespetuosa de la soberanía de los pueblos, pues ¿cómo vamos a dar el otro paso hacia la integración económica con respeto a la soberanía?”

Elemento fundamental de la participación mexicana en la citada cumbre es su posición con respecto a la Organización de Estados Americanos (el ganapán bufón de Estados Unidos). Poner fin a esta instancia, por tratarse de “un organismo agotado frente a una realidad que demanda entrar en una nueva etapa en las relaciones de los países de América, y buscar una unión verdadera y genuina en beneficio de todas y todos; es evidente que la OEA y su forma de actuar están agotados frente a esta realidad. Basta con ver el vergonzoso papel que tuvo en el golpe de Estado en Bolivia”.

Las rebanadas del pastel

Dice Ricardo Salinas Pliego que al gobierno “le vale madre tirar el dinero de nuestros impuestos, robárselo o autoasignárselo”. Y lo dice quien no los paga. Oda al cinismo.