sábado, mayo 21, 2022
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Huachicol: Trauwitz, cabeza visible

La “industria” del huachicol, en la que participaba una larga cadena de delincuentes de cuello blanco (de funcionarios de Pemex a empresarios y militares) vio su cúspide con el general León Trauwitz, designado por Enrique Peña subdirector de Salvaguardia Estratégica de Petróleos Mexicanos (Pemex), es decir, el área dedicada a “combatir” el robo de combustibles en las instalaciones de la empresa productiva del Estado, el cual creció como la espuma en los primeros tres sexenios del presente siglo.

Según la información divulgada por el presidente López Obrador, sólo en 2017 el hua-chicoleo provocó pérdidas cercanas a 60 mil millones de pesos, es decir, cuando el citado general –jefe de escoltas de Peña Nieto cuando fue gobernador del estado de México– ocupaba dicho cargo. El propio mandatario reveló que 80 por ciento del hurto de combustibles se registraba dentro de las propias instalaciones de Pemex. “Ese año se robaron a diario más de 600 pipas de 15 mil litros cada una” y en 2018 una cantidad similar.

De ese tamaño fue el atraco cometido y permitido por el general Trauwitz (sin olvidar a otros delincuentes de cuello blanco), a quien la autoridad declaró prófugo de la justicia desde mediados de 2019, acusado de delincuencia organizada y robo de hidrocarburos propiedad del Estado mexicano. Desde enero de 2020, el Ministerio Público Federal solicitó la cooperación de Interpol para ubicarlo y detenerlo.

Pues bien, más de dos años después, este delincuente fue localizado y aprehendido en Canadá, acusado por la Fiscalía General de la República de ser “líder de una red de funcionarios públicos que, en combinación con grupos de la delincuencia organizada y trabajadores de Pemex, sustraían ilegalmente combustible tanto de los ductos como de instalaciones de la empresa petrolera mexicana”.

De acuerdo con la información de La Jornada (Gustavo Castillo), las investigaciones revelan que, como subdirector de Salvaguardia Estratégica, Trauwitz “integró un grupo dedicado a reparar artesanalmente las tomas clandestinas que operaban los grupos delictivos, de manera que posibilitaba su reutilización y con ello impedía que las áreas especializadas de Pemex corrigieran esos puntos de robo de manera definitiva. Aunque solicitó diversos amparos ante la justicia mexicana contra la orden de captura, todas le han sido negadas por lo que el mandamiento judicial sigue vigente, y sus cuentas bancarias fueron congeladas. Fue detenido por las autoridades canadienses para iniciar su proceso de extradición”.

El del citado general sólo es un caso de cómo desde el mismo gobierno se asaltaba a la nación, en connivencia con otros delincuentes de cuello blanco. En materia de huachicoleo el proceder de León Trauwitz no fue úni-co. Como referencia, vale mencionar que de Vicente Fox a Enrique Peña Nieto, el número de tomas clandestinas (sin incluir el robo dentro de las propias instalaciones de Pemex) se incrementó en más de 20 mil por ciento, con todo y que los tres ex inquilinos de Los Pi-nos pusieron en “acción” sus respectivos “planes integrales” para… “combatir el robo de combustibles”.

La información de Pemex documenta que con Fox en Los Pinos el número de tomas clandestinas creció cerca de 200 por ciento, al pasar de 70 a 204; con Calderón aumentó 755 por ciento (cínico, Borolas presumía que “mi gobierno combatió con firmeza todas las formas de crimen organizado, incluyendo la del robo de gasolinas; las pérdidas por este concepto y las fugas detectadas eran más de 10 veces menores de lo que hay ahora”), y ya con EPN el alza fue exponencial, para redondear un crecimiento de 20 mil por ciento en el periodo.

En su momento, los ex inquilinos de Los Pinos aseguraron que el robo de combustibles “es un problema focalizado”, en el que participaban “unos cuantos delincuentes” (la mayoría de cuello blanco, sin duda), aunque lo cierto es que significó una brutal pérdida económica para el Estado y ganancias de ensueño para quienes metieron la mano en este colosal negocio a costillas de la nación. En breve –se supone– Trauwitz estará de regreso y –también se supone– dormirá en una suite de cárcel mexicana. Claro, siempre existe la posibilidad del brazalete electrónico y las cenas en el Hunan.

Las rebanadas del pastel

Pues nada, que Lorenzo Córdova y Ciro Murayama se han convertido en una suerte –peor aún– de Viruta y Capulina: pésimos chistes, guerra de pastelazos, ridículo tras ridículo y mucho dinero en juego.