Evocaciones
octubre 19, 2021 |

Para los que tienen la edad y la memoria de lo que fue México antes del neoliberalismo, el discurso del presidente López Obrador ayer frente a John Kerry, el encargado de Joe Biden para asuntos de cambio climático, tuvo un tono que remitió a las buenas épocas del Desarrollo Estabilizador, cuando Adolfo López Mateos era presidente. Incluso la forma del discurso. Fueron los tiempos de la tensión bipolar entre Estados Unidos y la Unión Soviética, el mundo se alineaba con uno u otro bloque ideológico y México navegaba con éxito la contención del expansionismo estadounidense. La revolución cubana y la Crisis de los Misiles estaban muy frescas y los ánimos se tensaban con facilidad. Hacía muy poco tiempo que, en la OEA, México había votado en contra del bloqueo a Cuba.

México era socio de Estados Unidos. Era, como lo es hoy, una sociedad asimétrica, pero México tenía con Estados Unidos una relación de pares y la política exterior mexicana estaba alineada con los intereses de los mexicanos, no con los de alguna de las potencias en conflicto.

Las palabras del Presidente definieron con claridad el modelo económico que retoma el país. El de un capitalismo con Estado en donde hay una claridad rotunda entre lo que son los negocios privados y los públicos. En los primeros rige la lógica del mercado, en los segundos la del interés nacional; la lógica del interés público. En México la administración, producción y distribución de las energías por parte del Estado es vital porque de otra forma no habría forma de asegurar una distribución pareja en todo el territorio.

La lógica del mercado no sirve para asegurar el suministro eléctrico a todos. Hay demasiadas comunidades lejanas y pequeñas que no valen la inversión porque no es redituable para el privado.

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