Místicas
octubre 14, 2021 |

Son tiempos fundacionales. O refundacionales si se prefiere. No sólo por el sentido de las políticas públicas al interior privilegian el interés público por encima del tejido de intereses privados, o por la postura internacional que posiciona al país como un interlocutor par con los Estados Unidos y de respeto en el resto de Latinoamérica, posiciones severamente desdibujadas durante el período neoliberal. Sino por la construcción narrativa de la mística ideológica. Luego de cuatro décadas lacayunas frente a Estados Unidos y las corporaciones globales, luego de la exaltación de la globalidad y el mercado, se restauran valores nacionalistas que recoloca el interés nacional, el de los gobernados, como lo determinante. La vuelta del nacionalismo revolucionario sin priistas y con los reflejos corruptos contenidos. Ya hemos vivido épocas así, las del Desarrollo Estabilizador de Ortiz Mena, el que fuera secretario de Hacienda durante dos sexenios seguidos: los de López Mateos y de Díaz Ordaz.

El discurso ideológico gubernamental exaltaba valores y un panteón nacional. Había un dejo de criollismo en la aceptación del concepto de "la Conquista" y la mezcla de culturas. Mentiras, fue una imposición a rajatabla y somos el producto de eso. De la violación. Por eso somos hijos de la chingada. Quizá por eso afecte tanto que nos lo endilguen como insulto, porque nos remite a que somos hijos no deseados, producto de un violación. Ya lo dijo Paz.

Justo cuando se recuerda el que Cristóbal Colón topara con las culturas del Caribe y las "descubriera", el gobierno de la CDMX dio a conocer que su estatua será sustituida por la réplica labrada en piedra de la joven de Amajac.

Harto significativo desde muchos aspectos. Primero, porque se reemplaza por una figura femenina que alude a una persona real; no a una diosa u otra abstracción, sino una mujer de poder. Una gobernante o una sacerdotisa. Una persona real.

Va más allá de una mera declaración de principios, es una convocatoria a dejarse de regateos e integrar la narrativa la idea de que la construcción nacional ha sido tarea con las mujeres como pares en la configuración y construcción de éste país pero contada por hombres. El asunto va más allá de la mera creación de un panteón de heroínas nacionales olvidadas por la narrativa patriarcal, apunta a la integración cabal de la parte femenina en la narrativa nacional. Si especie tiene algún futuro será sólo por haber sido capaz de desmontar la trama de reflejos y razonamientos patriarcales obsesionados por la competencia, la ganancia y la discriminación, y sustituirlos por relaciones económicas y sociales más colaborativas en la persecución del bien común si estropearle la existencia a nadie. Algo más matriarcal, pues.

Pero la decisión tiene además su simbología afortunada. Fue descubierta el primero de enero de este año significativo de celebraciones patrias centenarias.

Las fotos del día