El keynesianismo del paquete económico 2022
septiembre 14, 2021 | Édgar Sandoval Pérez

Esta semana fue importante para todo el país en materia financiera, ya que se presentó el paquete económico 2022 que, básicamente, expone de dónde salió el dinero que se utilizará en el próximo año y se expone o, mejor dicho, se propone en qué se gastará.

El paquete económico está diseñado bajo dos vertientes; la primera bajo los criterios generales de política económica, los cuales se basan en los esquemas de los cinco años anteriores y se proyectan los cinco años posteriores, donde se analiza el panorama interior y el exterior correspondiente a la economía y estabilidad política. Con base en ello se elaboran lineamientos de acción.

Y en segundo lugar, obedece a la visión gubernamental, plasmada en el Plan Nacional de Desarrollo, es decir, qué sector quiere detonar, qué sector ralentizar, la canalización de los recursos, así como la política al interior y exterior, con lo cual el paquete económico de cada año será una mezcla de estos dos factores. De esta manera, la primera delimita en función del escenario nacional e internacional cómo estará el panorama para poder realizar las acciones planeadas en el segundo punto, siendo así la sinergia.

Para este 2022 se sigue con la misma línea de acción de política keynesiana, donde se fortalece el gasto, pero en este caso no se endeuda al Estado, por lo cual hay una redistribución del ingreso. El ingreso para este 2022 se estima sea de $7.08 billones de pesos, en comparación con los $6.2 billones de pesos para 2021, lo que representa un incremento de 12.42 por ciento, esto principalmente derivado de la recuperación económica que devenga en más impuestos, aprovechamientos, derechos, ventas, aportaciones, etcétera.

En la parte de los egresos, corresponderán los mismos $7.08 billones de pesos que estarán orientados fuertemente hacia el gasto público (programas sociales) con $1.5 billones de pesos, después el fortalecimiento del sector energético (refinerías y apoyo a Pemex) con $1.1 billones de pesos.

De los $7.08 billones, se destina $982,287.9 millones de pesos al gasto de inversión, siendo 14.3 por ciento más con respecto al ejercicio 2021, entrando en este punto obras como el Tren Maya, el Transístmico, la refinería, etcétera, apoyándose así, sobre la teoría keynesiana.

En la parte del gasto federalizado se destinarán $2.10 billones de pesos, donde hay un incremento de 4.7 por ciento con respecto al ejercicio anterior, siendo un incremento que obedece más a una indexación de la inflación que a otra cosa.

El paquete económico establece parámetros de sostenibilidad, como un crecimiento (recuperación) económico de 4.1 por ciento el cual pasa a ser conservador en función de que la economía viene de una recuperación y debería tener un efecto de impulsión que le diera un crecimiento mayor.

Por otro lado, la inflación esperada se estima en 3.4 por ciento, proyectada básicamente en función de una TIIE de 5 por ciento y un crecimiento económico moderado, lo cual dentro del mismo keynesianismo veríamos una reacción en una de las variables reales, como lo es el empleo, en cual tendría una recuperación.

En materia cambiaria se establece una paridad de $20.3 pesos por dólar, estando equilibrada a la actualidad, con lo que el comercio internacional mantendrá una línea de equilibrio.

De esta manera, apostándole a la infraestructura, es que establece el paquete presupuestal como política fiscal, siendo meramente la teoría keynesiana. De funcionar se traducirá en economías integrales y aumentará el empleo. Sin embargo, de no manejarse de manera adecuada se traducirá en sobreendeudamiento y alza en la inflación. Sin duda Ramírez de la O, tiene una apuesta fuerte.

@EdgarSandovalP

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