De polarizaciones y distorsiones
septiembre 09, 2021 |

En no pocos medios informativos y en la conversación pública circula la idea de que el país está polarizado y de que el presidente López Obrador alienta esa polarización. La primera parte de la fórmula es correcta, el país está polarizado. Pero eso no obedece a la acción del gobierno sino, de bote pronto, a la necedad obtusa de los llamados conservadores. El término para categorizarlos es preciso, tienen el mismo espíritu que el que tenían los conservadores del siglo XIX que se oponían a Juárez y fueron a buscar una cabeza coronada a Europa, la misma que tenían los lagartijos que rodeaban a Porfirio Díaz, los científicos, liberales ultras con pretensiones de pedigrí aristocrático. Son los mismos que hoy día llamamos neoliberales, no por nuevos, sino porque sustituyen o intentan reemplazar un modelo de Estado benefactor por uno de privilegios que priorice el interés privado por encima del público. Son igual de cruentos, es su signo. Como lo fueron en Chile y en Argentina en los 70.

El país está en efecto polarizado pero no por las respuestas del Presidente en la discusión pública. Lo está porque durante casi 40 años una minoría se apropió de la renta nacional por la vía de exención de impuestos, créditos a cargo del Estado y de convertir la deuda privada en deuda pública. Está polarizado porque en el número de desempleados y la economía informal crecieron geométricamente en unas cuantas décadas. Está polarizado porque los senadores panistas tuvieron la ocurrencia de invitar a Santiago Abascal Conde, presidente del grupo de extrema derecha VOX. El derechismo de Partido Popular elevado al cubo.

Está polarizado porque pese al extremismo de los conservadores y sus desgarres de vestiduras, la SCJN emite una resolución que prohíbe a los jueces condenar penalmente la decisión de las mujeres sobre si continuar o no con el período de gestación. Quien polariza es aquel que se opone al derecho de la ciudadanía, no quien defiende esos derechos. Quienes proponen un modelo de Estado que prioriza el interés público antes que el privado no es el factor polarizante, sino quienes se desgarran las vestiduras por eso y quieren hacer un caso de su mezquindad: anteponer el interés privado al público.

El país no está polarizado, solo están claras cuáles son las posiciones entre quienes arruinaron al Estado benefactor, y quienes quieren para todos una república generosa que cree un mejor futuro para las generaciones que vienen.

Es bueno que las posiciones estén claras y se sepa que son dos proyectos distintos, en muchos casos excluyentes. La restauración republicana está intrínsecamente asociada al Estado de bienestar. El ogro filantrópico como le llamó Octavio Paz. Pero esta vez sin autoritarismo y sin corrupción. Es una gran diferencia.

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