Ominosos
septiembre 07, 2021 |

Las cosas que hay que ver. Ha de haber gente para todo. La historia del PAN está vinculada a los movimientos fascistas de extrema derecha europeos. Especialmente al nacional socialismo, los nazis, la Alemania de finales de los 20 y principios de los 30 del siglo pasado. La Alemania de Hitler. Campos de muerte, exterminios étnicos y el de la mínima oposición política. Las guerras iniciadas por los fascismos europeos han sido examinadas y narradas innumerables veces y desde casi todos los ángulos posibles. Pero esencialmente son simples y llanas guerras capitalistas en crudo, acumulación originaria, como dijera el clásico, a secas pero en grandote.

En tiempos de incertidumbre como los que vive el sistema económico mundial desde hace lustros, los pensamientos elementales e ideológicamente radicalizados florecen. Los casos francés y alemán con los grupos y ofertas políticas de extrema derecha, neo nazis en plan insurrecto. LePen y demás fauna, por ejemplo, o la extrema nostálgica del franquismo español encarnada en VOX, organización de extrema derecha invitada por los senadores panistas. Finísimas personas con las que los senadores panistas firmaron una carta de intención para defendernos del avance del comunismo. Entre el ridículo y el cretinismo supino. Si eso en algún momento pueda resultar importante, estará por verse. No lo parece. Lo importante que se decanta en este asunto es el panismo, que en efecto tiene inquietantes reflejos extremistas que se les escapan. Diego Fernández de Cevallos es un ejemplo espléndido en este mes de celebración de la resistencia originaria a la guerra de exterminio y ocupación de España contra las naciones y pueblos originales.

Pocas veces queda tan claro la esencia fundacional del gobierno actual. Se trata de dejar las leyes, los acuerdos y la reconstrucción social para que nunca más se vuelva a permitir que el Estado mexicano y sus gobiernos, sean de la línea ideológica que sean, puedan alterar la definición del Estado mexicano como Estado de bienestar, benefactor. Y mientras eso sucede, entre el trasnoche y la bufonería, el país y el mundo viven las consecuencias directas de las décadas de racionalidad económica neoliberal. Su expresión en las crisis migratorias es contundente. No es la contención lo que disuadirá a los desposeídos de futuro y esperanza de migrar hacia el norte. Estúpida pretensión.

Tiene sentido, pues, que el presidente Obrador escriba una carta al presidente Biden precisamente para impulsar un enfoque distinto al neoliberal ante la crisis económica en curso por el impacto de la pandemia y que, de no atenderse con políticas de desarrollo económico y humano en los países expulsores, estallará en un catástrofe humanitaria de proporciones bíblicas porque, además, el crimen organizado distorsiona enormemente el problema.

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