Perfidia, deslealtad, traición, son lo mismo
julio 30, 2021 |

Los dos gobiernos federales que precedieron al actual gastaron mil 970 millones de pesos y 61.3 millones de dólares (esto es, más de 3 mil millones de pesos) tan solo en el malware Pegasus. Pero parece que hay otros programas similares. Dos gobiernos profundamente antidemocráticos que –por débiles y temerosos– gastaron esa cantidad obscena de dinero para mantener vigilados a sus críticos y a quienes defendían el patrimonio nacional o medioambiental, afectando los intereses de quienes obtenían un beneficio privado enajenando el interés y patrimonio de los gobernados.

Los contratos relacionados con NSO Group que el actual gobierno federal ha ordenado publicar involucran a la Presidencia, a la extinta Policía Federal, a la Secretaría de Gobernación y a varios órganos desconcentrados. 31 contratos otorgados a diversas empresas fantasma. Originalmente se dijo que la empresa vendió a la entonces PGR el programa por medio del Grupo Tech Bull, pero para hacer sus transacciones la empresa israelí utilizó varias otras compañías "fachada" para obtener más contratos en diversas dependencias del gobierno federal por conceptos distintos al uso de tecnología de inteligencia. En la ex Policía Federal se encontraron 16 contratos suscritos con las empresas KBH y Comercializadora de Soluciones Integrales Mecale; se encontraron también otros dos contratos que fueron firmados por la Secretaría de Gobernación con las empresas Proyectos Semilla y Artículos Textiles, y Equipos y Accesorios MV que ni remotamente tendrían que ver con temas de seguridad púbica o nacional. El Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social a cargo de los penales federales hizo siete contratos con cuatro empresas fantasma: Comercializadora Antzúa, Artículos Textiles, BCD, y BCD London. En el Servicio de Protección Federal se hallaron dos más con una sola empresa: Artículos Textiles, Equipos y Accesorios MV. En lo que fue el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) se otorgaron cuatro contratos más a otras empresas de papel. 31 contratos que involucran al gobierno de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto, bajo cuya protección operaba, en el caso de Felipe Calderón, el ex secretario de seguridad Genaro García Luna, preso en un penal neoyorkino.

Un empresario israelí de nombre Uri Emmanuel Ansbacher Bendrama operó una red global de empresas que vendió bienes y equipo de seguridad a agencias de seguridad del gobierno mexicano, incluyendo el software espía Pegasus de la compañía NSO Group. Sedena, el Cisen y la PGR, así como una serie de archivos con el registro del espionaje a un teléfono personal del ex comisionado nacional de seguridad, Manuel Mondragón y Kalb. Hasta ahora, por lo menos 30 empresas fachada constituidas en México, Panamá y Estados Unidos, y una serie de transferencias de dinero entre esas fachadas. Destacan pagos de las compañías mexicanas a NSO Group y una transferencia adicional a lnombre de Shalev Hulio, director ejecutivo de tal empresa.

En 2014, otro empresario de origen israelí dedicado a la venta del malware fue nombrado cónsul honorario de México en Haifa, Israel, por el gobierno de Enrique Peña Nieto. Durante 12 años, especialmente durante los segundos seis de esos 12, el Estado mexicano fue dirigido contra periodistas, defensores de derechos humanos y activistas. Contra ciudadanos mexicanos. 12 años de guerra contra el crimen organizado donde el enemigo era la ciudadanía mexicana, no las empresas criminales. Eso se llama traición a la patria, y no prescribe.

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