Ni populista, ni comunista... Y sí visionario y pragmático humanista es nuestro presidente Obrador
julio 26, 2021 | Lenin Torres Antonio

A propósito de la memoria histórica y el saneamiento

Las guerras sucias contra AMLO buscan asustar a los mexicanos, pero su obra social impenetrable evita esos malévolos propósito de los conservadores que quieren volver al poder público para continuar el saqueo, incansables repiten acusándolo de comunista, de populista, que sus políticas nos llevan a otra Venezuela a otra Cuba, dejando traslucir su ignorancia y perversión, utilizan una disyuntiva arcaica que hace mucho tiempo dejó de funcionar, o se es de derecha o de izquierda, y si se es de izquierda se es populista y dictador.

Al verlos con sus débiles contra argumentos, adjetivos despectivos contra AMLO, y chocar con su espíritu social, con su prioridad los olvidados, los afectados por ese modelo neoliberal y la doctrina Monroe, los millones de excluidos y pobres, la misma sociedad mexicana cierra sus oídos y ratificamos la 4ª Transformación pacífica de México encabezada por nuestro presidente Obrador.

El ejemplar discurso que dio en la conmemoración del Natalicio del Libertador Simón Bolívar, me permite de una vez por todas desvelar que tenemos ante nosotros a un visionario, a un hombre de sentimientos e ideales que sabe lo que se necesita y cómo lograr esos que se necesita.

De una vez por todas hay que señalar que Obrador no es un izquierdoso trasnochado de los 70ª, ningún hombre de izquierdas a la vieja usanza diría que "nos conviene que Estados Unidos sea fuerte en lo económico y no sólo en lo militar", lo que, sí es, un pragmático humanista, con ideales de izquierda, pero con una consciencia de la globalidad que prevalece en el mundo.

Nada que quiere un modelo de izquierda radical que se aparte del mundo global, porque sabe que eso es imposible y que lleva al fracaso, pero tampoco quiere que américa latina siga siendo el patio trasero de los Estados Unidos, por eso nos dijo en su discurso, "hay poderosas razones para hacer valer nuestra soberanía, y demostrar con argumentos sin baladronadas, que no somos un protectorado, una colonia o su patio trasero", y lo dice desde un posición no ideológica sino desde una posición pragmática, con el crecimiento de China a Estados Unidos le conviene ver a los países de América Latina y el Caribe no como sus subordinados sino como sus socios que mereces ser tratados con respeto y, literalmente dice, "en la actualidad hay condiciones inmejorables para alcanzar este propósito (un nuevo modelo que deje atrás la doctrina Monroe) de respetarnos y caminar juntos sin que nadie se quede atrás".

América Latina y el Caribe por más de dos siglos ha vivido la política hegemónica e intervencionista de los Estados Unidos, y lo poco que se logró como bien lo señala Obrador fue destruido, edificando una "América para los americanos", por eso es valiente aunque provoque el enojo de los conservadores tanto de los mismos Estados Unidos como sus lacayos en países de América Latina y el Caribe, al señalar que "el modelo impuesto hace más de dos siglos está agotado, no tiene futuro ni salida, ya no beneficia a nadie".

Para aquellos que tratan de vender una imagen de izquierda y populista de AMLO, está frase nos habla de estadista pragmático humanista que está consciente de la correlación de fuerzas que existen en este mundo, por eso dice, "sería un grave error ponerse con Sansón a las patadas"

La autodeterminación de los pueblos, los principios de no intervención y la solución pacífica de los conflictos deben sustituir la injerencia, las sanciones económicas y el bloqueo que aún se vive con la bota militar de los Estados Unidos.

Parafraseando una estrofa del poema de Pellicer escrita al Libertador Simón Bolívar: "Y ahora, ¿Qué va usted a hacer?’ ‘¡Triunfar!’ El Libertador, respondió con loca fe", de igual forma, ¿"qué va a hacer usted Don Obrador?: Concluir el sueño de Bolívar", y no es una exclamación grandilocuente personal por la ejemplaridad que es el discurso de nuestro presidente Obrador en el natalicio del Libertador Bolívar, que no pudo concluir el ideal una América Latina libre y unida, a cambio lo que vino fue una américa latina dividida, enfrentada, manipulada por el imperio hegemónico dominante.

El discurso del presidente Obrador deja boquiabierta a los detractores, apátridas y difamadores que piensan que no tiene bien claro su papel histórico que le tocó vivir no tan sólo en México sino en el futuro de América Latina pese a la compleja vecindad con los Estados Unidos.

Obrador dictó cátedra, y situó inteligentemente el destino de América en un ámbito de respeto y conveniencia, convocando a superar la disyuntiva: o bien vivir en confrontación con el Imperio o bien, hacer el papel sumiso y servil al Imperio como lo hacen los conservadores en latinoamericana.

Dejó bien claro que la vía no es la pérdida de la realidad que alejó a la izquierda de la verdad, la permanencia geográfica que implica una convivencia con los Estados Unidos, y que tanto a Estados Unidos como a todos nos conviene hacer un frente común, claro en un marco de respeto, autodeterminación de nuestros pueblos y crecimiento para todos, incluso, podemos afirmar que el futuro del mismo Imperio depende de aceptar que la doctrina Monroe es atrasada y fuera de la realidad histórica del mundo global.

Sus palabras sobre Cuba no es una apología al sistema político cubano sino a la resistencia, a la defensa de la soberanía de nuestros pueblos y a la dignidad de nuestros orígenes, no nos podemos poner de rodillas ante el poderoso.

Su propuesta de sustituir a la OEA por servil y parcial es una convocatoria a la unidad e integración de los pueblos de América, sólo así podemos concebir un futuro cierto con justicia social para todos los pueblos de América Latina y el Caribe.

Muchos quieren que no haya memoria histórica para evadir la justicia y la consciencia de culpa, pero la historia forma parte del presente, y esa historia de invasiones, golpes de estados (Chile, Bolivia entre otros), injerencias, bloqueos por el Imperio de Estados Unidos es la historia de nuestra América Latina y el Caribe, olvidarla sería enfermar, recordarla es un acto de sanación, más que volver para evitar que se consumaran esos atropellos, apostemos a resignificar para ver otros sentidos de vida y otras opciones para que jamás se vuelva a repetir esa historia de terror.

Por último, partiendo que se necesita recordar el pasado para no repetir los males que nos han aquejado y nos han atrasados, viene bien éste 1 de agosto ir a enjuiciar (expresidentes de México) a los que traicionaron el sueño bolivariano y quienes hicieron tanto daño y sufrimiento reproduciendo esas políticas neoliberales del Imperio.

Sigue presente el sueño del libertador Bolívar de una América Latina unida e integrada, y no temamos a las propuestas vanguardista de nuestro progresista presidente Obrador.

Necesitamos presidente por más tiempo.

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