Vacunas y Estado autoritario
julio 19, 2021 |

A más de un año de haberse iniciado la pandemia y de que las grandes corporaciones farmacéuticas se abocaran al negocio de fabricar vacunas y de que la OMS autorizara su aplicación de emergencia, lo que implica absorber grandes rangos de incertidumbre a mediano y largo plazos (la base racional de las dudas para aceptarlas), la farmacéutica Pfizer sugiere una tercera dosis adicional a su esquema de vacuna y refuerzo.

La OMS rechazó el uso de una tercera dosis sugerida por la multinacional. La calificó como una iniciativa "poco justificada desde el punto de vista científico" y recomendó defender un acceso equitativo a las vacunas.

El organismo sostiene que la pandemia está lejos de terminar y que existe una fuerte probabilidad de aparición de nuevas variantes de covid-19 más peligrosas que la Delta, cualquier cosa que eso signifique.

Sin embargo y en un comportamiento poco usual, el Comité de Urgencia de la Organización Mundial de la Salud desalentó el uso de una tercera dosis de la vacuna contra el covid-19 y apuntó contra el laboratorio Pfizer por "tomar iniciativas poco justificadas desde el punto de vista científico".

En el organismo internacional, advierten la "fuerte probabilidad" de aparición de nuevas variantes de coronavirus "más peligrosas y más difíciles de controlar que las que están ya registradas" y realizaron dos recomendaciones en las que señalaron directamente al laboratorio estadounidense. Una, defender el acceso equitativo a las vacunas y no tomar iniciativas poco justificadas desde el punto de vista científico, como una tercera dosis, como propone en particular el grupo Pfizer/BioNTech".

Esto, porque el laboratorio emitió un comunicado solicitando a los gobiernos de Estados Unidos y de Europa autorización para comenzar a administrar la tercera dosis de su vacuna. Mientras, en Israel, cuyo gobierno es de derecha intransigente, hizo efectivo este tratamiento, aplicando la tercera dosis a adultos gravemente inmunodeprimidos. Decisión similar a la del también derechista Macron, que instaura medidas de prohibición de acceso a espacios públicos para los no vacunados.

Por otro lado, el gobierno de China analiza la administración de vacunas Pfizer como refuerzo para su población, la cual se encuentra mayormente inmunizada por producciones locales y consideran que su aplicación sea gratuita.

Didier Houssin, presidente del Comité de Urgencia de la OMS, consideró que "la pandemia está lejos de terminar" por lo que recomendó para lo que resta de la crisis sanitaria: defender decididamente el acceso y distribución equitativos de las vacunas en todo el mundo; fomentar el intercambio de dosis, la producción a nivel local y, algo que eventualmente pudiera ser interesante: la liberación de los derechos de propiedad intelectual de las patentes; alentar la transferencia de tecnología; aumentar la capacidad de producción y lograr un financiamiento necesario para asegurar los puntos anteriores. Lo que implica dinero para los corporativos farmacéuticos.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS, exigió nuevamente a las autoridades del gobierno chino para que cooperen más en la investigación sobre los orígenes de la pandemia. Habrá que entender entonces que China ha sido reticente durante más de un año para cooperar en el esfuerzo global, lo cual no pareciera del todo verosímil

Con todo –noticias alarmantes, la infodemia, rumores, despliegues autoritarios represivos–, son muchos los signos que sugieren que el respetable global se resiste a creer a ciegas en las narrativas alarmistas y compartir el miedo.

Vacunas y Estado autoritario

A más de un año de haberse iniciado la pandemia y de que las grandes corporaciones farmacéuticas se abocaran al negocio de fabricar vacunas y de que la OMS autorizara su aplicación de emergencia, lo que implica absorber grandes rangos de incertidumbre a mediano y largo plazos (la base racional de las dudas para aceptarlas), la farmacéutica Pfizer sugiere una tercera dosis adicional a su esquema de vacuna y refuerzo.

La OMS rechazó el uso de una tercera dosis sugerida por la multinacional. La calificó como una iniciativa "poco justificada desde el punto de vista científico" y recomendó defender un acceso equitativo a las vacunas.

El organismo sostiene que la pandemia está lejos de terminar y que existe una fuerte probabilidad de aparición de nuevas variantes de covid-19 más peligrosas que la Delta, cualquier cosa que eso signifique.

Sin embargo y en un comportamiento poco usual, el Comité de Urgencia de la Organización Mundial de la Salud desalentó el uso de una tercera dosis de la vacuna contra el covid-19 y apuntó contra el laboratorio Pfizer por "tomar iniciativas poco justificadas desde el punto de vista científico".

En el organismo internacional, advierten la "fuerte probabilidad" de aparición de nuevas variantes de coronavirus "más peligrosas y más difíciles de controlar que las que están ya registradas" y realizaron dos recomendaciones en las que señalaron directamente al laboratorio estadounidense. Una, defender el acceso equitativo a las vacunas y no tomar iniciativas poco justificadas desde el punto de vista científico, como una tercera dosis, como propone en particular el grupo Pfizer/BioNTech".

Esto, porque el laboratorio emitió un comunicado solicitando a los gobiernos de Estados Unidos y de Europa autorización para comenzar a administrar la tercera dosis de su vacuna. Mientras, en Israel, cuyo gobierno es de derecha intransigente, hizo efectivo este tratamiento, aplicando la tercera dosis a adultos gravemente inmunodeprimidos. Decisión similar a la del también derechista Macron, que instaura medidas de prohibición de acceso a espacios públicos para los no vacunados.

Por otro lado, el gobierno de China analiza la administración de vacunas Pfizer como refuerzo para su población, la cual se encuentra mayormente inmunizada por producciones locales y consideran que su aplicación sea gratuita.

Didier Houssin, presidente del Comité de Urgencia de la OMS, consideró que "la pandemia está lejos de terminar" por lo que recomendó para lo que resta de la crisis sanitaria: defender decididamente el acceso y distribución equitativos de las vacunas en todo el mundo; fomentar el intercambio de dosis, la producción a nivel local y, algo que eventualmente pudiera ser interesante: la liberación de los derechos de propiedad intelectual de las patentes; alentar la transferencia de tecnología; aumentar la capacidad de producción y lograr un financiamiento necesario para asegurar los puntos anteriores. Lo que implica dinero para los corporativos farmacéuticos.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS, exigió nuevamente a las autoridades del gobierno chino para que cooperen más en la investigación sobre los orígenes de la pandemia. Habrá que entender entonces que China ha sido reticente durante más de un año para cooperar en el esfuerzo global, lo cual no pareciera del todo verosímil

Con todo –noticias alarmantes, la infodemia, rumores, despliegues autoritarios represivos–, son muchos los signos que sugieren que el respetable global se resiste a creer a ciegas en las narrativas alarmistas y compartir el miedo.

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