Terrorismos y pandemia, permisos para la vigilancia
julio 10, 2021 |

Con el objetivo declarado de perseguir la pornografía infantil, los parlamentarios de la Unión Europea buscan el modo de que todas las conversaciones, mensajes y correos electrónicos privados sean automáticamente revisados y supervisados en busca de contenidos sospechosos de forma general e indiscriminada. El resultado real: vigilancia masiva a través de mensajería en tiempo real totalmente automatizada y control de chat y el fin del secreto de la correspondencia digital. El fin de la privacidad. El 26 de mayo la mayoría de los eurodiputados de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior votaron a favor de un acuerdo que permite el uso voluntario del chatcontrol por parte de los proveedores de servicios en línea. Hace cuatro días, el 6 de julio, el Parlamento Europeo adoptó la legislación de control de chat.

La misma comisión a anunció que propondrá una legislación de seguimiento que hará obligatorio el uso de chatcontrol para todos los proveedores de correo electrónico y mensajería. Esta legislación también podría afectar las comunicaciones cifradas de extremo a extremo de forma segura. La mayoría de los encuestados, tanto ciudadanos como partes interesadas, se oponían a la obligación de utilizar el control por chat. Más de 80 por ciento de los encuestados se opuso a su aplicación a las comunicaciones cifradas de extremo a extremo y fue por eso que Comisión pospuso el proyecto de ley anunciado para julio a septiembre de 2021.

Durante la pandemia en varias partes del planeta y más en Europa, gobiernos reputadamente "democráticos" demostraron inquietantes reflejos autoritarios, lo mismo en Francia que en España o en Alemania.

La pandemia y el terrorismo son utilizados para acentuar incertidumbres y miedos. Con base en ellos, dudas y miedo, justifican decisiones autoritarias de control y disuasión y sociales. Los límites entre la protección sanitaria y las libertades suelen difuminarse en el miedo; éstos lo son y tal parece que ciertas democracias consideradas consolidadas padecen de inconfesables pasiones. Mala cosa porque los atentados contra la libertad tienden a agravarse cuando las personas los aceptan sin mayor ejercicio crítico.

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