Thoreau o la desobediencia civil
julio 03, 2021 | Jorge Gabriel Rodríguez Reyes

Semilla de ensayo

Porque

¿Tiene algún mensaje para el hombre de hoy este puritano ambientalista de hace dos siglos? Quizá sí, porque muchos de sus pensamientos se pueden aplicar a nuestra circunstancia de hoy. Por esto vale la pena conocerlos. Sus postulados y acciones conocidos como "desobediencia civil", inspiraron en ese entonces a activistas y militantes a favor de los derechos humanos, como Mahatma Gandhi y Martin Luther King a pronunciarse en contra de la esclavitud, el colonialismo y la segregación racial. Pero hoy sus ideas nos invitan a comprometernos a liberar nuestra conciencia individual primero, y quizá luego como él, promover estar presentes en los gobiernos a partir de principios de justicia, ética y amor a la naturaleza, y cuestionar a todo grupo que quiera someternos imponiendo estilos de vida sin libertad o incluso sin salud.

Datos biográficos

Henry David Thoreau nació en Concord, Massachusetts, en julio de 1817, hace más de dos siglos, en una modesta familia de Nueva Inglaterra, formado dentro del puritanismo, doctrina religiosa que defendía una escrupulosidad moral extrema y un apego total a la moral evangélica. Se sabe que su abuelo materno, Asa Dunbar, dirigió de estudiante en 1766 en Harvard la "rebelión de la mantequilla", la primera protesta estudiantil registrada en las colonias americanas.

Luego de su formación básica David entró en el Colegio Harvard entre 1833 y 1837, que ya desde entonces postulaba la importancia de la formación en artes liberales, y actualmente es la prestigiosa Universidad Harvard. Ahí según los cañones de esta se formó en: retórica, filosofía, matemáticas y lectura de los clásicos que produjeron el en un ser pensante: escritor, poeta y filósofo, y consciente en asuntos sociales.

En 1837, empezó a enseñar en la escuela pública de Concord, pero renunció después de unas semanas por oponerse a administrar el castigo corporal. Él y su hermano John abrieron una escuela de gramática en Concord, en 1838. Introdujeron en su enseñanza varios conceptos naturalistas como caminatas por la naturaleza y reconocer el mundo tal cual es.

Al graduarse regresó a su casa a Concord, donde conoció a Ralph Waldo Emerson quien lo asesoró y presentó a un círculo de escritores y pensadores locales.

Thoreau dedicó sus esfuerzos a estudiar la naturaleza y su relación con la condición humana. En sus primeros años siguió una filosofía idealista que sostenía que un estado espiritual ideal trasciende lo físico y lo empírico, y que se logra a través de la intuición personal, más que por una doctrina religiosa. En su opinión, la naturaleza es el signo exterior del espíritu interior, y expresa la "correspondencia radical de las cosas visibles y los pensamientos humanos", como afirmaba Emerson.

El 1841, Thoreau se trasladó a la casa de Emerson donde sirvió como tutor de los niños. Era también ayudante editorial, reparador y jardinero. Durante unos meses en 1843 se trasladó a la casa de William Emerson en Staten Island, ​ y enseñó a los hijos de la familia mientras buscaba contactos entre literarios y periodistas en la ciudad que podrían ayudar a publicar sus escritos. Posteriormente volvió a Concord para trabajar en la fábrica de lápices de su familia, tarea en que ocupó la mayor parte de su vida adulta.

Desobediencia Civil y los años de Walden, 1845-1849

"Fui a los bosques porque quería vivir solo, deliberadamente, para afrontar los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que tenía que enseñar y no descubrir, a la hora de la muerte, que no había vivido. No quería vivir lo que no era vida, ni quería practicar la renuncia, a menos que fuese necesario. Quería vivir profundamente y extraer toda la médula a la vida, vivir de una forma tan intensa y espartana que pudiese prescindir de todo lo que no era vida...". (H. D. Thoreau, "Dónde viví, para qué viví", de Walden, o La vida en los bosques).

En consecuencia Thoreau se fue a vivir a una cabaña que había construido alrededor de las costas de Walden Pond en marzo de 1845 se mudó a una pequeña casa y se concentró en su escritura.

Pero en 1846, Thoreau tuvo un primer encuentro con la injusticia. Se enfrentó con el recaudador de impuestos local, quien le exigió que pagara seis años de impuestos atrasados. Thoreau rechazó pagar debido a su oposición a la guerra mexicano-americana y a la esclavitud, y pasó una noche en la cárcel por ello. Pero al día siguiente, Thoreau fue liberado contra su voluntad cuando su tía, pagó el impuesto adeudado. El impacto de esta experiencia lo llevo a decir "Bajo un gobierno que encarcela injustamente a cualquiera, el hogar de un hombre honrado es la cárcel". En enero y febrero de 1848 impartió conferencias sobre Los derechos y deberes del individuo en relación con el gobierno, explicando su resistencia tributaria, los derechos del individuo al autogobierno, su postura contra la guerra contra México, y su encarcelamiento.

Thoreau redactó su conferencia en Ensayo sobre la Desobediencia Civil donde uno de los conceptos principales de su pensamiento que se reconoce como un individualismo ascético y puritano («Cualquier hombre que tenga más razón que sus prójimos ya constituye una mayoría de uno»; «El hombre es rico en proporción a la cantidad de cosas de las que puede prescindir»; «En mi casa había tres sillas: una para la soledad, dos para la amistad, tres para la sociedad») y la idea de que el gobierno no debe tener más poder que el que los ciudadanos estén dispuestos a cederle, incluso llega a proponer la abolición de todo gobierno. Puritano con una conciencia ética muy elevada afirmó: «La bondad es la única inversión que nunca quiebra». Este ensayo influyó en León Tolstoi y en Mahatma Gandhi.

Thoreau publica Walden.

En su cabaña, que había levantado con sus manos, Thoreau completó un primer borrador de Una semana en los ríos Concord y Merrimack, una elegía dedicada a su hermano John en que describía su viaje a las Montañas Blancas en 1839.

Thoreau dejó Walden y se trasladó de nuevo a la casa de Emerson para ayudar a su esposa Lidian a llevar la casa. Por entonces, en una labor que le empleó varios años y mientras trabajaba para pagar sus deudas, revisó el manuscrito que finalmente publicó como: "Walden, o Vida en el bosque" en 1854, donde narraba los dos años, dos meses y dos días que había pasado en Walden Pond. Los críticos posteriores han considerado a esta obra como un clásico que explora la simplicidad natural, la armonía y la belleza como modelos para unas condiciones sociales y culturales justas.

El poeta estadounidense Robert Frost escribió sobre Thoreau: "Supera todo lo que hemos tenido en América". John Updike añadió: "Siglo y medio después de publicarse, Walden se ha convertido en un ícono de la mentalidad preservacionista y anti empresarial de la desobediencia civil y el retorno a la naturaleza. Thoreau es un expositor tan vívido, tan perfecto y tan ermitaño, que el libro corre riesgo de ser cual la Biblia: tan venerado como no leído".​

En 1851, Thoreau se sintió cada vez más fascinado por la historia natural y los libros de viajes y exploraciones. Leyó ávidamente sobre botánica, se convirtió en agrimensor y continuó escribiendo observaciones cada vez más detalladas sobre la historia natural de la ciudad. En él están muchos materiales que luego aparecen en sus ensayos. Thoreau siempre en movimiento y en interacción con su entorno natural y social. El Diario es un libro donde se puede seguir su mirada, su oído, su olfato y su entusiasmo y curiosidad de naturalista a través de sus actividades cotidianas, expresándolo todo con su característica y bella simplicidad.

Pero con el surgimiento de la historia ambiental y de la crítica ecológica como disciplinas académicas se empezó a revalorar a Thoreau como precursor ecologista. Por entonces David leyó ávidamente a todos los exploradores: Magallanes, James Cook, a los exploradores árticos, a los africanistas Livingstone y Burton; a Lewis y Clark. Enorme cantidad de libros alimentaron su curiosidad por los pueblos, las culturas, las religiones y la historia natural del mundo, y dejaron sus huellas como comentarios críticos en sus voluminosos diarios.

Su muerte

Thoreau contrajo tuberculosis en 1835 y posteriormente enfermó de bronquitis y luego debió permanecer en cama revisando su obra. Finalmente se volvió demasiado débil para continuar. Cuando su tía Luisa le preguntó en sus últimas semanas si estaba en paz con Dios, Thoreau respondió: "No sabía que nos hubiésemos peleado". Sus últimas palabras fueron: "Ahora viene buena navegación". Murió el 6 de mayo de 1862 a la edad de 44 años. Su memoria es honrada por la Sociedad Thoreau Internacional y por el Instituto Thoreau en Walden Woods.

Conclusiones

Sus palabras han servido de inspiración tanto para anarquistas, socialistas y liberales, como para conservadores y ecologistas postmodernos. Pero el no invitaba a que se le imitara, no proponía dogmas o algún movimiento, simplemente vivió su camino invitando a que cada quien iniciara el suyo.

La desobediencia civil es simplemente la obligación moral de no colaborar con el mal y de no resignarse ante la injusticia. Pero afirmo que la respuesta frente a injusticia debería de ser creativa. Él confiaba en que cada quien encontrara su manera de oponerse a ella y contrarrestarla. Por tanto la esclavitud es una aberración intolerable contra la que no se podía permanecer indolente. "Cualquiera que sea la ley humana, ningún individuo ni nación pueden cometer el menor acto de injusticia contra el más insignificante de los seres humanos sin ser castigado por ello".

Gandhi, profundamente influido por sus textos, lo calificó como "uno de los hombres más grandes y más morales que había dado Estados Unidos".

Thoreau no se ajustaba a etiqueta alguna. Era él mismo. No rechazó la civilización, pero tampoco la aceptó tal cual le tocó vivirla. No deseaba una sociedad sin gobierno, sino un gobierno mejor, más limitado. Defendía el individualismo pero era consciente de la necesidad de vínculos y de que la sociedad es un cuerpo orgánico formado por personas.

Trabajó a favor de: la protección de los animales, del respeto a la biología de de cada región, del impulso de las áreas silvestres, del respeto a la idiosincrasia de los pueblos, de la solidaridad entre los hombres y las regiones, defendió los impuestos y propuso un uso y destino más social de los mismos, se opuso al utopismo tecnológico, al consumismo, a considerar al hombre como un medio para que otros se enriquecieran, a la frivolidad del capitalismo… Y se planteó otra manera de vivir.

Ciertamente vale la pena profundizar su pensamiento como ya se hace en Colombia donde se promueven seminarios de estudio de sus libros.

Algunas citas

• Eres más consciente que antes de lo que es importante y lo que es trivial. ¡Vale la pena esperar al futuro!

• «Lo que importa no es que el comienzo sea pequeño; lo que se hace bien una vez, queda bien hecho para siempre».

• Hay momentos en que toda la ansiedad y el esfuerzo acumulados se sosiegan en la infinita indolencia y reposo de la naturaleza.

• La ley jamás hizo a los hombres un ápice más justos; y, en razón de su respeto por ellos, incluso los mejor dispuestos se convierten a diario en agentes de la injusticia.

• Lo que un hombre piensa de sí mismo, esto es lo que determina, o más bien indica, su destino.

• Las matemáticas no mienten, lo que hay son muchos matemáticos mentirosos.

• El más rico es aquel cuyos placeres son los más baratos.

• Cuán vano es sentarse a escribir cuando aún no te has levantado para vivir.

• La mayor parte de los hombres, incluso en este país relativamente libre, se afanan tanto en innecesarios artificios y labores absurdamente mediocres, que no les queda tiempo para recoger los mejores frutos de la vida.

• Nueve décimas partes de la sabiduría provienen de ser juicioso a tiempo.

• Es tan difícil verse a uno mismo como mirar para atrás sin volverse.

• El tiempo no es sino la corriente en la que estoy pescando.

• Si no logras convencer a una persona de lo malo que está haciendo, procura hacer entonces lo bueno. La gente cree sólo lo que ve.

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