Evento de alerta
julio 02, 2021 |

Habitantes de Chilapilla, comunidad cercana al municipio de Mariano Escobedo, lincharon y calcinaron a un hombre luego de que, dicen, rompiera el vidrio de un automóvil para robarlo; el hombre era originario del vecino municipio de Mariano Escobedo. La policía se habría acercado para arrestarlo, pero los habitantes no sólo impidieron se le detuviera, sino también impidieron que la policía se retirara amagando con que lo lincharían. Después de un rato se exacerbaron los ánimos, prendieron fuego al hombre detenido y permitieron se calcinara. Habitantes de la comunidad también incendiaron una vivienda de donde la policía logró rescatar a una mujer.

La investigación de los hechos está en curso, pero con los elementos disponibles no hay certeza en absoluto de que el hombre privado de la vida haya sido necesariamente un ladrón.

Provocar la muerte por abrasamiento a un hombre y luego incendiar una vivienda con alguien adentro no pareciera un mero comportamiento atípico disparado por la ira germinada en el hartazgo y el miedo de habitantes victimas que sufren de la delincuencia. Esa inclinación repetida por la piromanía como método correctivo no pareciera espontánea. A menos que los instintos homicidas sean la norma en esa comunidad y eso, por sanidad, hay que dudarlo.

Pero independientemente de que desagreguen y precisen los hechos, habrá que preguntarse personalmente qué tipo de comunidad y certezas estamos construyendo. No es la primera vez que se reportan eventos de este tipo en el estado. Es un comportamiento colectivo compartido con el vecino Puebla.

Haya sido espontáneo o inducido, la cantidad de homicidios de participación colectiva tanto en Veracruz como en Puebla obliga a preguntar por el tipo de sociedad de la somos partícipes y a corregirnos.

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