El rescate editorial y las coediciones
junio 30, 2021 | Juan José Barrientos

Las editoriales del país han sido afectadas por la pandemia y requieren apoyo, pero el gobierno actual no parece muy dispuesto a proporcionárselos.

La Dirección general de publicaciones de la Secretaría de cultura dejó de operar el programa de coediciones y es el Fondo de cultura económica, a cargo de Paco Ignacio Taibo, el que absorbió el presupuesto de esa dependencia y se ha encargado de toda la labor editorial de la 4T, que sin embargo está muy lejos de la que hace décadas realizó Gonzalo Aguirre Beltrán con la colección SepSetentas y el correo del libro, pues no basta imprimir libros, también hay que promoverlos.

Echeverría, en efecto, propició o al menos permitió que la Subsecretaria de Educación Popular compitiera con el Fondo, y la "duplicidad de funciones" resultó benéfica.

Por suerte, el año pasado la Unam emitió una convocatoria para hacer coediciones, a la que respondieron 68 editoriales independientes y veinte universitarias, de acuerdo con Socorro Venegas, pero es necesarios que otras instituciones también hagan su parte y apoyen a las editoriales independientes.

La Universidad Veracruzana coeditó hace unos meses un libro sobre Glenn Gould con Elefanta y con el IVEC y la editorial Nieve de Chamoy una edición critica de las obras de Juan Manuel Torres, y habría que hacer algo parecido con otras editoriales que están en dificultades; esas empresas se encargarían de las ventas, y en esa forma se podría resolver el problema de la mala distribución y comercialización de los libros que publica la universidad y que por lo general se quedan embodegados.

Durante el periodo de Arias Lovillo, la Universidad Veracruzana, publicó algunos libros con tirajes de quince y dieciocho mil ejemplares que se regalaban a los estudiantes de nuevo ingreso. Desafortunadamente, su sucesora dejó de hacerlo, en vez de tratar de superarlo y hacer un convenio con la Secretaria de Educación o el Colegio de Bachilleres del Estado de Veracruz, el IVEC y hasta la Editora del Gobierno, entre otros organismos, para aumentar el tiraje y poderle regalar libros a los estudiantes de los bachilleratos o vendérselos a precios reducidos.

La Universidad Veracruzana, por cierto, ya coeditó con la SEV, durante el sexenio de Duarte, una colección dirigida por Enrique Florescano, y se podría involucrar hasta al Instituto de Pensiones del Estado, que podría pagar un porcentaje del costo de cada edición a cambio de ejemplares par a sus derechohabientes.

Por cierto, en "la nube" busqué alguna nota sobre Aguirre Beltrán y la colección Sepsetentas, pero los integrantes de la Academia mexicana de la educación, fundada a instancias suyas, no se han tomado la molestia de redactar alguna y subirla.

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