La Universidad que viene
junio 23, 2021 | María José García Oramas

En los últimos tiempos hemos pasado del modelo de Universidad Ágora –espacios abiertos a la participación ciudadana y, en este caso particular, referido al espacio abierto al diálogo y al conocimiento– a la Universidad Empresa, regida por principios individualistas y comerciales tales como la innovación y el emprendimiento, a partir de la imagen que nos venden los medios de una genialidad "incubada".

Porque lo académico es político, este modelo se desprende de sociedades neoliberales, clasistas, patriarcales y neocoloniales que no sólo destruyen la conexión de la universidad con la formación democrática de la ciudadanía mercantilizando la vida académica al interpretar la docencia como un servicio ofertado a clientes, en este caso, al alumnado, donde lo importante es mantenerse en el "ranking" mediante sistemas permanentes de evaluación y acreditación sino que, invisibiliza su necesaria imbricación con estructuras masculinizantes que, además, toman como modelo a seguir aquello que acontece en sociedades consideradas como "avanzadas", originalmente anglosajonas y ahora, cada vez más, provenientes de países como China y los denominados países emergentes.

Es relevante pues, reflexionar sobre la relación entre capitalismo, patriarcado y neocolonalismo en la Universidad desde una mirada interseccional que nos permita develar los mecanismos asociados a estas estructuras que promueven la discriminación y perpetúan las desigualdades en su seno.

La nueva Ley General de Educación Superior, recientemente promulgada en nuestro país, enfatiza los principios de gratuidad, equidad, inclusión, entre otros, que han de convertirse en ejes rectores de la vida académica universitaria. Sin embargo, hasta ahora, no dejan de ser declaratorias formales y no realidades vividas y observadas por las personas que componen estas comunidades. A la par de estos movimientos institucionales, los movimientos sociales feministas y ambientalistas, entre otros, conformados por un gran número de jóvenes universitarias y universitarios, nos permite vislumbrar una nueva Universidad por venir.

En nuestra Universidad Veracruzana ciertamente hemos avanzado en materia de igualdad hacia las mujeres. Ahora, frente al cambio de Rectoría que se aproxima, la Red de Mujeres UV contra la violencia feminicida ha desarrollado y difundido una agenda feminista para presentar a las y los candidatos a fin de que se comprometan a eliminar el acoso y hostigamiento sexual que prevalece insistentemente en la Universidad. Asimismo, para visibilizar las formas de convivencia asimétricas y poco respetuosas de la diversidad entre quienes integran la comunidad académica, tal y como desafortunadamente acontece en muchas otras Instituciones de Educación Superior a nivel nacional e internacional. Con ello, se refrenda la importancia que tiene la participación plena de las y los integrantes de la Universidad en los procesos que en ella acontecen.

Particular relevancia tiene el promover la inclusión de quienes aún luchan por siquiera acceder a la educación superior y garantizar su permanencia y egreso con el apoyo de la institución, tales como las personas que viven con discapacidad, las que provienen de pueblos originarios e incluso las pertenecientes a grupos migrantes. Inequidad que se ha agravado por la pandemia de covid 19.

Seguiremos pues participando activamente en la construcción colectiva de la igualdad de género y la inclusión en la UV a fin de garantizar la participación plena de todas y todas para hacer realidad una vida libre de violencia y de discriminación.

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