Diseñando futuro
junio 07, 2021 | Ana Beatriz Lira Rocas

"Que tod@ académic@ sea reconocid@"

Hoy hablaremos del segundo eje rector del proyecto, "Inclusión, igualdad y sostenibilidad universitaria", con el que habremos de participar en el proceso de elección a la Rectoría de la Universidad Veracruzana para el periodo 2021-2025.

Lo hemos pensado como un punto de partida para la reflexión respecto del reconocimiento, revaloración, redimensionamiento y fortalecimiento del ejercicio de la profesión docente universitaria.

En principio nos queremos referir al muy merecido reconocimiento a la contribución de todo el personal académico para enfrentar los efectos de la disrupción pandémica. Es preciso distinguir la preponderancia del rol docente que, incluso a nivel mundial, puede palparse, tal como lo refiere el documento de la Unesco, OIT y Unicef, 2020:

"Durante esta crisis, los docentes han demostrado, una vez más, una gran capacidad de liderazgo e innovación para asegurar que el aprendizaje nunca se detiene y velar porque ningún alumno se quede atrás. En todo el mundo han trabajado de forma individual y colectiva para encontrar soluciones y crear nuevos entornos de aprendizaje para sus alumnos, a fin de garantizar la continuidad de la educación".

Por supuesto, el personal docente de nuestra Universidad, no obstante lo inesperado de la pandemia, la forma abrupta en que irrumpió en todos los ámbitos de la vida personal y universitaria, han sido un elemento determinante para que existiera la continuidad pedagógica y se disminuyeran los impactos en el proceso educativo, cada uno enfrentando con sus propios medios el desafío de atenuar las brechas existentes, desplegando desde su espacio personal soluciones aceleradas en materia de tecnología educativa, producción de materiales, seguimiento individualizado de estudiantes con problemáticas diversas, algunos con tutorización en plataformas digitales, identificando y proponiendo alternativas para problemas de conectividad, concientizando el estado emocional del estudiante por mortandad de familiares y salud afectada por el covid-19, retos en materia de recursos de ambos lados del proceso de enseñanza-aprendizaje, todos retos a la resiliencia y la creatividad.

La pandemia sorprendió a cada docente con un cúmulo diverso y amplio de experiencias y conocimientos adquiridos en su carrera profesional que no necesariamente respondía a las necesidades del momento, sin embargo, cada uno se esforzó, desde su perspectiva profesional y saberes pedagógicos, hasta lograr que la UV no parara.

Es, por lo tanto, imperativo dar voz a la comunidad académica, recuperar su presencia en el diseño de las transformaciones académicas, reconocer el lado humano que nos llevó a comprender los retos de los demás, tanto colegas como alumnos, y a sumar fuerzas. Empero, superada la coyuntura queda clara la necesidad de homogenizar competencias y lograr los márgenes indispensables que la calidad académica requiere.

Con lo cual, su voz y participación resultan indispensables para rediseñar el futuro de la Institución, ya que ellos son el vínculo más estrecho con nuestros estudiantes y son –como menciona la Unesco– el centro de los esfuerzos realizados para alcanzar el objetivo mundial de que nadie quede rezagado.

Invariablemente todo lo antes explicitado nos conduce a la necesidad de facilitar al docente su labor en los nuevos ambientes de aprendizaje presencial, virtual, semipresencial y a distancia, para lo cual se habrá de establecer un programa integral y permanente de formación docente para el trabajo en ambientes híbridos, lo cual ya venía resultando una asignatura pendiente.

Cada profesor es poseedor de una diversidad de talentos y capacidades inherentes a su propia disciplina, a su enfoque formativo particular y característico, no obstante, el proceso didáctico requiere de bases sólidas, equivalentes y homogéneas que nos permitan transitar a una Universidad híbrida de alta calidad.

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