Violencia con apellido
mayo 27, 2021 |

diez días de la jornada electoral del 6 de junio, aceptada como la más grande y complicada, el ambiente político está caldeado. Parece cierto que éste será un referéndum que perfilará el país que seremos en las próximas décadas.

Se consolida la 4T, esto es, la construcción de un país gobernado en un sistema político democrático que busca la mejoría general de los habitantes del país, garantizando un mínimo de bienestar, o, por otro lado, los depredadores que dejaron al país en las lastimosas condiciones en las que está. Hay razones para pensar que Morena logrará mantener el control del Congreso y en consecuencia el poder para revertir las modificaciones hechas durante el largo periodo de depredación neoliberal.

Tal es precisamente la razón de la violencia electoral: tanto por la atomización de los poderes criminales locales como por el aprovechamiento de esta circunstancia para exacerbar interesadamente la sensación de inseguridad.

En este sentido, podría también entenderse el descenso de la calificación aérea del país. Previsiblemente, la oposición hará gran alharaca del dato y culpará al gobierno, atribuyendo una gran culpa al hecho de haber cancelado las obras del aeropuerto de la Ciudad de México.

Salvo que al analizarse con atención, nada que ver: la reducción de los gastos de mantenimiento preventivo de seguridad aérea fue el pretexto, a reserva de confirmarlo, para la modificación en la clasificación. Es un golpe a la 4T que pudo haber sido perfectamente cabildeado en el congreso de los Estados Unidos por el estamento neoliberal que está en la mira de la Fiscalía General de la República (FGR). Varios de los personajes señalados por la FGR tienen sobrados vasos comunicantes con el sistema político estadounidense como para inducir una cosa así.

Lo cierto es que la razón de la violencia electoral actual es la condición en la que el prianismo dejó al país: empobrecido y devastado por la violencia terrorista de las organizaciones criminales. El caso Guanajuato es paradigmático: los últimos cinco gobernadores del estado son panistas.

Treinta años de racionalidades neoliberales tienen sus costos. El país lo sabe suficientemente.

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