Denuncian inacción de las autoridades en el caso de mujer atacada con ácido
mayo 03, 2021 | Agencias

Días antes de que Micaela Morales Viveros fuera atacada con ácido, se alistaba a poner un negocio de antojitos. Su plan era tener su hornilla limpia, la paila dispuesta y un buen cerro de leña, para comenzar la venta.

Por eso se inscribió a un programa del gobierno, que entrega 5 mil pesos a las mujeres para que lo inviertan en un negocio. Cuando recibió el cheque, fue directo por una motosierra. Tenía sus razones.

"Yo pensé: no tengo estufa, pero tengo hornilla; no tengo freidora, pero usaré la paila. Lo que más necesito es tener suficiente leña para cocinar, y fui por la motosierra".

Ahora, que se resguarda en la casa de su hermana y que su capacidad visual está comprometida, Micaela tiene dos preocupaciones. La primera es que la gente del programa de apoyo a las mujeres comprenda lo que le pasó, y el por qué se retrasó en entregar la factura.

Y la segunda: "Que las autoridades hagan justicia, actúen rápido, y detengan a la mujer que me agredió".

La agresión

Desde que le lanzaron ácido en la cara, Micaela se refugia en la casa de su hermana Margarita, en el centro de Colipa. Pasa la mayor parte del tiempo tendida en una pieza de paredes rústicas, donde se cuela poca luz y una cortina la hace de puerta.

Ya se cumplieron diez días desde que la mujer de 37 años fue atacada, la mañana del 21 de abril. La agresora, Reynalda "N", la sorprendió cuando fue a la tienda a comprar café. Le cortó el paso. "Yo pensé que me había tirado un golpe, pero me tiró un vaso lleno de líquido… me fui a tierra", cuenta Micaela, quien perdió la vista en el ojo derecho, y ahora con medicamentos sortea los intensos dolores que aún provocan las quemaduras, y a oscuras, espera una nueva consulta, para saber si es posible que una operación de córneas en el ojo izquierdo le permita recuperar un 70 por ciento de su capacidad visual.

Justicia para Micaela: hermana

Margarita Morales Viveros atiende una llamada telefónica, mientras camina en círculos por el recibidor de su casa. En el tono de sus palabras hay indignación. Cuelga. Y entonces, cuenta a los presentes, que le acaban de avisar que la agresora de su hermana fue vista en los alrededores de Colipa, a bordo de un Tsuru blanco.

"La Fiscalía General del Estado no está haciendo nada. Nos acaban de avisar que la agresora anda suelta, y nadie pudo detenerla porque no hay orden de aprehensión".

A una semana del agravio a Micaela, ni el Instituto Veracruzano de las Mujeres ni el Centro de Justicia para las Mujeres del Estado de Veracruz se han acercado para asistirlas. El único apoyo que han recibido es por parte de la presidenta municipal de Colipa.

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