Simulada y brutal dignidad de jueces y magistrados
abril 18, 2021 | José Lima Cobos

Llegó con López Obrador la democracia a México –33 millones de votos en julio de 2018–, y con él la dignidad. No hay duda, había que desacralizar la Presidencia de la República para que, de ipso facto, brotara y se reflejara la inconformidad con el actuar de un gobierno que lucha por cambiar la podredumbre heredada y abrir un nuevo camino de esperanza, y no era para menos, destronar los grandes saqueos y atracos de un gobierno corrupto y corruptor no es tarea fácil y menos de un solo hombre, de ahí la importancia de colaboración de Lozoya y demás cómplices. Sorprende, y mucho, que los que ayer, sin imposición ni obligación alguna usaban un tapaboca –hoy que es obligatorio usarlo por la pandemia– no se lo quitan y, así, gesticulan de mil formas anunciando que el mundo se acaba y que no se sabe gobernar, además, que se quiere imponer una tiranía desde el gobierno, en síntesis, que estamos cerca de una dictadura como la que quería imponer Trump en Estados Unidos, o que tanto refieren en Cuba o Venezuela y mañana podría ser Brasil, Perú, Chile o cualquier otro; pero por lo pronto, Biden se cansó de 20 años de guerra y derroche en Afganistán y buscará en México los bienes que adquirió el narcotraficante Caro Quintero, al traficar hacia su país droga y eso daría pauta, o al menos, la oportunidad, siguiendo ese ejemplo, para que empiece México a buscar en los Estados Unidos todo lo que se han robado los mexicanos y que tienen allá invertidos en bienes raíces o en efectivo, o en los negocios de cuello blanco en que participan Salinas, Zedillo, Fox, Calderón, Peña Nieto, García Luna, Guzmán Loera y tantos más, suficientes recursos para pagar la deuda interna y externa.

Por lo visto, la minoría insaciable y los sicofantes a su servicio, todo lo que toca este gobierno es perverso y se atenta contra la libertad y está llevando al país al precipicio. Así, si se regulan los contratos leoninos en materia energética o petrolera, eso afecta la economía de los saqueadores extranjeros, porque ya no será de cientos de millones de pesos las ganancias y eso no correcto, pues lo apropiado es que siga el robo, el atraco o el saqueo tanto en la defraudación fiscal como de vender a la población productos chatarras para que nos sigamos enfermando y comprando medicamentos a las grandes farmacéuticas y que los negocios nos sigan empobreciendo, pero esto no se decía antes, ahora ya se conoce y se demuestra que la cultura de la corrupción está en las altas esferas.

Ejemplos para demostrarlo hay muchos pero para muestra unos pequeños botones. Los jueces y magistrados que hoy se coaligan –una especie de coalición de servidores públicos, por la ampliación del periodo del presidente de la Suprema Corte a seis años–, cuando Peña Nieto violó el artículo 94 constitucional para imponer a un bandido en la Suprema Corte de Justicia de la Nación de apellino Media Mora –está en la lista que condenó la Corte Interamericana de Derechos Humanos por la violación a más de 11 mujeres con motivo del aeropuerto de Atenco– jamás alzaron la voz o por dignidad dejaron sus cargos, por el contrario, como corifeos participaron de la supuesta selección que envía el Ejecutivo al Senado, es decir, se convirtieron en el hazmerreír de todo el sistema judicial cuando ya era sabido que el elegido sería esa persona a quien, por cierto, se le descubrió una serie de negocios –excesos de movimientos económicos– y por ese hecho renunció a la Corte y está en la mira de la Secretaría de Hacienda, de su área de Unidad de Inteligencia Financiera.

Además, a los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que habían sido designados por tres o cuatro años se les amplio su ejercicio y nadie habló algo en contra, y en el caso del presidente de la Suprema Corte, es cierto que el artículo 97 señala que durará en su cargo cuatro años y que no podrá ser reelecto para un periodo inmediato, sin que nada diga ni prohíba que el Senado, en uso de su autonomía y soberanía plena, no pueda agregar un transitorio –ahora que se reforma la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación– para que se le amplié su permanencia a efecto de que termine con la corrupción, nepotismo, amiguismo en ese Poder, que de ninguna manera se pueda hablar, salvo con la perversidad como lo hace el ministro en retiro con 700 mil pesos de pensión –cantidad que viola el artículo 127 constitucional– de que se trata de una reelección, término distinto porque es una elección de sus pares, y peor aún, la reforma aún está sujeta a la revisión de la Cámara de Diputados que tiene la facultad de confirmar o revocar el transitorio de mérito. Sin embargo, como la consigna es tirarle a todo lo que se mueva, si sale un aire disparado quiere decir que es una bomba que pueda hacer que el covid-19 se extienda y destruya al país y, a propósito de la perversidad, es oportuno agregar otra reflexión: el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial le hacen al cuento para parecer y no ser que están actuando con responsabilidad cuando de antemano deberían de haber resuelto de fondo el problema de Guerrero y Michoacán y no irse por las ramas, pero es un plan con maña para decir que necesitan más presupuesto, porque tienen mucho trabajo, luego entonces, así le pueden hincar el diente a los recursos de la nación, similar conducta asumen los demás jueces y magistrados, por ello, se requiere esta reforma que acabe con la corrupción y su simulación que indigna y que se vayan con ese cuento a otra parte, porque ya estamos muy ojones para paloma.

limacobos@hotmail.com / Twitter: @limacobos1

Las fotos del día