Electorero
marzo 31, 2021 |

Las recientes decisiones del INE desnudan su parcialidad casi explícita. Un árbitro electoral, que con sus decisiones recientes se ha metido a la cancha del juego para apoyar, más que a un partido de la oposición, al sistema completo de complicidades que puso al país durante doce años en condición de Estado fallido, o punto menos.

Los hay quienes justifican las decisiones recientes del INE en el sentido de cambiar las reglas del juego y suspender candidaturas, José Woldenberg entre ellos. Mala cosa, porque lo que en realidad avalan es una traición a la voluntad de los electores. A la democracia.

El consejero presidente, Lorenzo Córdova, y Ciro Murayama cambian las reglas de último momento y manipulan la ley con el fin de atajar las transformaciones estructurales que apuntan hacia el restablecimiento del Estado de bienestar. Ése que funcionó de forma más o menos aceptable durante más de cuatro décadas y bajo el cual se formó una inmensa clase media de origen obrero y campesino y que luego fue sistemáticamente castigada con la imposición de dogmas neoliberales como el "adelgazamiento del Estado" que significó sacrificar el interés público en aras del interés privado de unos pocos. De muy pocos.

El INE alude a "precampañas" de Morena y la supuesta "afiliación efectiva" es un invento de los consejeros electorales que busca evitar a toda costa que las fuerzas que quieren restablecer al Estado como garante del bienestar de los gobernados controlen al Congreso.

En días pasados este espacio editorial revisaba que el IFE, ahora INE, en realidad ha funcionado para avalar fraudes, como en el caso de las elecciones del 2006. Las consecuencias de la parcialidad del instituto electoral llevaron al país al reino del terror macabro por doce años.

Es clarísima, prístina dirían, la necesidad de renovar el INE para recuperar el espíritu de autonomía y participación ciudadana que alguna vez se pensó posible pero que la corrupción neoliberal del sistema de complicidades arruinó.

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