Estas derechas
marzo 10, 2021 |

Valorar, que no juzgar, lo sucedido el lunes 8 de mayo, supone partir de un reconocimiento elemental. Las mujeres tienen razones para estar encabronadas. Muchas razones.

Desde la violencia mortal –y cruel en demasiadas ocasiones– hasta la incapacidad institucional para responder a las exigencias de justicia de las mujeres. Los rezagos acumulados vienen desde varios gobiernos atrás, son sistémicos, pero profundamente agravados luego de los dos últimos gobiernos federales, los de los impresentables Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

El enojo de las mujeres es legítimo y plenamente justificado. Y el enojo puede también ser manipulado fácilmente. Y no hay ninguna razón aceptablemente racional para no suponer que tal enojo no fuera a ser aprovechado por provocadores. Ésa fue la razón de la valla metálica frente a palacio nacional. Es preferible el escarnio y el reclamo del respetable por la valla que permitir vandalizar la fachada de la sede del gobierno nacional, por muchas razones, incluyendo las del costo de las eventuales reparaciones.

Pero la valla provocó la indignación de no pocas mujeres y hombres, tanto de los opositores a la línea ideológica del gobierno como de sus simpatizantes. Y sí, la valla preventiva puede ser ofensiva desde el punto de vista de las agraviadas. Se entiende.

Aunque también se entiende la razón de las autoridades de la CDMX. Éstas tienen el imperativo de proteger tanto a la ciudadanía inconforme como al patrimonio nacional. Y lo cierto es que la presencia de provocadores fue más que evidente. Ahí están los video que muestran a un individuo varón dando instrucciones, coordinando y dirigiendo las acciones para violentar la valla.

¿Cómo deslindar un cosa de otra? La protesta legítima y las expresiones también legítimas de enojo, de las acciones de provocadores que incitan a la reacción represora del gobierno? Lo cierto es que no hay forma de hacerlo en el momento. Luego, la decisión de evitar que se valdalizara el Palacio Nacional por medio de vallas fue correcta. Controversial, si se quiere, pero correcta.

El Estado mexicano ha estado sometido a un larguísimo desgaste institucional por años. Fue modificado en sus acuerdos fundacionales con base en ríos millonarios de dinero y corrupción y violencia. Reconstruirlo toma su tiempo pero hay razones para pensar que vamos muy bien.

No se juzga a las mujeres ni a la violencia de las enojadas toda vez que se acepta que hay razones sobradas para su enojo. Tampoco se juzga la manifestación violenta del enojo. Sólo se nota que en ese ambiente explosivo, hay también la presencia de provocadores mercenarios enviados a provocar la desligitimación del gobierno. Fallaron.

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