AMLO-Biden: encuentro auspicioso
marzo 03, 2021 |

El primer encuentro entre los presidentes de México y Estados Unidos, Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden, virtual, debido a las circunstancias, se celebró ayer en un ambiente de respeto mutuo y afán de entendimiento de ambas partes, lo que constituye por sí mismo un signo alentador para los cuatro años en los que convivirán como jefes de Estado de los dos países.

En el encuentro se habló, en primer lugar, del asunto migratorio, un punto en el que ambos han marcado una clara distancia con respecto a sus antecesores: el estadounidense ha dado los primeros pasos –lentos y plagados de obstáculos– para suavizar las brutales actitudes de Donald Trump (desmantelar la crueldad, dijo el secretario de Seguridad Interior de la nación vecina, Alejandro Mayorkas), en tanto que el mexicano propugna la adopción de planes multinacionales de desarrollo y bienestar en los países y regiones donde se origina la migración como principal política en la materia.

Es de destacar que la declaración conjunta reconoce las múltiples contribuciones de las personas migrantes para la fortaleza económica, la diversidad cultural y el espíritu innovador de México y Estados Unidos.

Por otra parte, Biden y López Obrador convinieron en realizar esfuerzos coordinados para hacer frente a la pandemia de covid-19 y dinamizar la cooperación económica; se manifestaron por colaborar en el combate a la corrupción y en materia de seguridad, y acordaron explorar áreas de colaboración frente al cambio climático.

El primero de esos propósitos quedó de antemano debilitado por la declaración de la vocera presidencial estadunidense, Jen Psaki, quien descartó horas antes de la reunión que su jefe fuera a acceder a la petición de su homólogo mexicano de facilitar el acceso a las vacunas estadounidenses, toda vez que la Casa Blanca se ha fijado como primer objetivo inocular a toda la población de su país. De esta manera la administración Biden ratifica ante México en particular, pero también ante el mundo, el egoísmo acaparador que ha caracterizado a las naciones ricas en materia de biológicos y que ha sido criticado por la Organización de Naciones Unidas, por la Organización Mundial de la Salud y por nuestro propio gobierno.

El desencuentro, sin embargo, no ocurrió en la reunión bilateral, en la cual se buscó dar fluidez a temas potencialmente conflictivos, como el de las políticas ante el cambio climático, que México se propone abordar sin ceder soberanía.

No hay motivo para suponer que la llegada de Biden a la Casa Blanca vaya a significar un cambio en las políticas de Estado neocoloniales e injerencistas que han caracterizado a la superpotencia vecina a lo largo de su historia, políticas que para México han resultado catastróficas. Sin embargo, el tono cordial del primer encuentro entre López Obrador y Biden como presidentes y la eficiente manera de enunciar los principales asuntos de la agenda bilateral permiten pensar que los escenarios sombríos que han sido insistentemente asociados al cambio de gobierno en la nación del norte resultan infundados y dan pie a un optimismo cauto sobre el futuro de la relación. Si hay respeto a la soberanía mexicana, la colaboración y la amistad continuarán siendo posibles.

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