Perfidia
febrero 19, 2021 |

Se han ubicado nuevas fosas clandestinas en las cercanías de Alvarado. Se suman éstas a cientos de fosas anteriores que ilustran con implacable crudeza la naturaleza de los gobiernos pasados. El estado y el país viven las secuelas de las decisiones y completa falta de empatía de los gobiernos de la cleptocracia neofascista del prianismo. Atributos que medio se acercan a explicar la larga retahíla de horrores marcaron como fierro la frente a los connacionales todos. 12 años que hicieron al país set cinematográfico de una película snuff grabada en tiempo real.

Esto sucede mientras la CFE ve recortados sus suministros de gas para abastecer a las termoeléctricas y generar la energía que sirve a parte de la región norte del país.

Llueven de pronto las críticas al gobierno que lo culpan por las fallas. En las redes sociales Felipe Calderón culpa y acusa directamente al gobierno de falta de planeación. Zafio.

Lo cierto es que, durante 12 años, los gobiernos de Calderón y Peña Nieto, a la par que destrozaban a la principal empresa del país, malbarataban petróleo y concesionaban recursos mineros, carreteras, y generación de electricidad a empresas extranjeras, crecieron miserablemente la dependencia en el gas extranjero, especialmente al proveniente de Texas. Esto, porque los gobiernos neoliberales dejaron caer solo entre 2014 y 2019 casi 40 por ciento la extracción de gas natural.

Es clarísimo que si en 2019 se llegó a una cifra récord en las importaciones de gas natural ello se debió a las condiciones de severa debilidad dejadas por el neoliberalismo. En la lógica neoliberal, México, país productor de petróleo y gas, lo mejor que podía hacer por sí mismo era vender petróleo e importar gas e hidrocarburos. Una lógica implacable a favor de maldita la cosa, excepto para el país y sus habitantes. Es muy importante, resulta que hubo una camarilla de gobernantes deliberadamente dedicada a socavar la soberanía nacional y el bienestar de los nacionales.

Eso tiene nombre, se llama traición a la patria. No es un mero problema de ideología política o de proyecto de país, es la concepción destructora de una élite gobernante que se enriqueció hasta la obscenidad en la corrupción y, en el proceso de hacerlo, no dudó un ápice en traicionar al Estado mexicano.

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