Cárceles de Migración de EUA: Hoteles de la muerte
enero 25, 2021 |

En 1980, el gobierno de la Unión Americana empezó a subcontratar el manejo del sistema penitenciario; desde entonces, las cárceles privadas se han convertido en un fructífero negocio. El objetivo principal son los encarcelamientos masivos hacia la comunidad indocumentada, y nuestra gente les llama hoteles de la muerte.

En 1996 el congreso estadounidense amplió la relación de los sistemas de inmigración y justicia penal a raíz de la aprobación de la ley de antiterrorismo y pena de muerte efectiva. La reforma a la ley de la inmigración ilegal y responsabilidad del inmigrante dice que los extranjeros y los residentes permanentes podrían ser deportados, además de hacer obligatorias las detenciones.

En 2003 se instituyó el Departamento de Seguridad Nacional (Department of Homeland Security, DHS). A partir de esto, aumentaron el ingreso de las áreas de Protección de Aduanas y Fronteras (Custom and Border Protection, CBP) y del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (Immigration and Customs Enforcement, ICE), así como la oficina de Gestión de Identidad Biométrica (Office of Biometric Identity Management, OBIM), y éstas recibieron $26 mil millones de dólares como presupuesto, es decir, $6.5 mil millones más que las otras cinco principales direcciones federales.

En el 2005 su presupuesto fue de $6.3 mil millones de dólares; para 2020, aumentó a $17.4 mil millones. Por su parte, el presupuesto de ICE aumentó de $3.1 mil millones a $8.4 mil millones durante el mismo período. Los migrantes en Estados Unidos son tratados como fuente de altos ingresos económicos (cifras de acuerdo al presupuesto fiscal del departamento de seguridad nacional).

Diversos ayuntamientos, con el afán de recaudar más dinero, han firmado Acuerdos de Servicio Intergubernamental (Intergovernmental Service Agreements, IGSA), asumiendo las responsabilidades de detención de ICE, estos pagan a los municipios de $110 a $120 dólares diarios por detenido. Las empresas más contratadas son GEO Group y CoreCivic (según el reporte de la OIG sobre el DHS).

Éstas cárceles se han convertido en una tortura para nuestros compatriotas, zonas de castigos, falta de agua potable, servicio médico y medicinas, pésima alimentación, violencia física y verbal… En pocas palabras, violaciones a sus derechos humanos es lo que viven día a día los detenidos indocumentados.

Actualmente en 4 distritos situados al norte de Nueva Jersey (Bergen, Essex, Warren y Hudson), que albergan 148 ciudades, la comunidad latina indocumentada está viviendo una situación crítica, ya que han encarcelado a muchos de ellos por delitos como manejar sin licencia, multas de tránsito o los han soprendido en sus lugares de trabajo. Cabe destacar que estos municipios son bastiones demócratas.

Desde el 12 de diciembre, los familiares de las víctimas, así como líderes de las comunidades y asociaciones civiles pro migrantes se han manifestado fuera de las cárceles para exigir un trato digno y agilizar el proceso de liberación.

Un sobreviviente de estas cárceles es Marcial Morales, de origen guatemalteco; llegó a Estados Unidos a la edad de 16 años, sabe hablar inglés y trabajó por 20 años en restaurantes. Él se ha convertido en voz de los detenidos en estos hoteles de la muerte, como él los llama.

Marcial Morales describe lo que vivió: ¨Las cárceles no las cierran por dinero, hay violación a los derechos humanos, no funciona el servicio médico, cuando no atienden las enfermedades a los detenidos firrman su deportación. Ya sabemos lo que nos van a dar de comer siempre es lo mismo en la mañana 2 huevos hervidos, cereal y un vasito de leche, en la comida un sandwich y para la cena pasta con salsa¨.

De acuerdo a su experiencia como cocinero, menciona que la cantidad de dinero que se gastan por cada reo en alimentación no llega ni a 10 dólares.

ICE debe de identificar a los detenidos con problemas de salud, sin embargo, quitaron el derecho de los reos a recibir su expediente médico, lo que es crucial para que pueda demostrar a los altos funcionarios que tiene una enfermedad crónica, con el objetivo de ahorrar dinero.

Marcial revela que cada mes llega el doctor sólo para firmar documentos que los presos necesitan para mandar a sus familiares.

En repetidas ocasiones tuvo problemas con el aumento del azúcar, (padece diabetes, presión alta y colesterol), los enfermeros estaban adivinando qué medicamentos le iban a suministrar, subraya que no tienen experiencia, es gente que no tiene cédulas profesionales. Incluso cuando recibió su orden de liberación solo dijeron que tenía 1 de sus 3 enfermedades.

Marcial Morales se convirtió en foco de atención al exigir sus derechos; lo acusaron de amenazar a los policías, en una ocasión lo pusieron en 15 días "en disciplina". Hay áreas donde no hay agua y tiene que tomar de la taza del baño. En una ocasión otro detenido le estaba pasando agua a un castigado, el oficial, al darse cuenta, narra, lo iba a acusar de contrabando.

Cuando Marcial fue puesto "en disciplina", estuvo 9 días sin comer (era una forma de protesta), los guardias decían que si se quería suicidar lo iban a dejar sin ropa y así sucedió, lo dejaron desnudo; todos los que pasaban lo veían, utilizando como cama una pequeña cobija, en ese lugar hacía mucho frío; cuenta que se resignó a morir.

Mencionó que el agua de la llave caía a gotas, y tenía que esperar a llenar el vaso, pero prefería hacer eso a tomar agua de la taza del baño.

Al poco tiempo logró su libertad, sin embargo, dijo que no se siente completo, no se siente feliz: Yo dejé a mis hermanos allá adentro; sé que están sufriendo; no es fácil el proceso de tortura física y mental.

Marcial Morales organizó una recaudación de fondos en la plataforma Gofundme para apoyar a que los presos indocumentados puedan acelerar su proceso y puedan obtener su libertad.

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