Empresarios voraces y políticos mentirosos hacen campaña con la pandemia
enero 24, 2021 |

Con todo y que se sabe que la producción del fármaco está siendo limitada por la incapacidad de las empresas farmacéuticas trasnacionales para su producción masiva, y que muchos países han hecho contratos a mediano plazo para garantizar la entrega de los medicamentos –entre ellos, y de manera notable, el gobierno mexicano, que espera recibir 14 millones de dosis en el primer trimestre del año–, la pandemia y sobre todo su eventual cura se han convertido en instrumento de manipulación de la opinión pública, con evidentes propósitos políticos y económicos tanto de actores políticos con sesgo partidista como de empresarios voraces.

Primero fueron los gobernadores del PAN y PRD, más tarde alcaldes también de los mismos orígenes partidistas y recientemente empresarios ávidos de buenos negocios que se han sumado a una suerte de contracampaña para disputarle cuando menos mediáticamente al gobierno mexicano la potestad que tiene para la adquisición y la inoculación de la población, tratándose de un tema tan sensible como es la agresiva pandemia de covid-19, que al final se convierte en una razón de Estado.

A sabiendas de que resulta virtualmente imposible que a plazo inmediato –cálculos conservadores establecen que sería hasta los primeros meses del año próximo cuando los medicamentos se produzcan de la forma que responda a la demanda mundial– políticos de oposición insisten en desinformar a la población, aduciendo que solicitan se les permita la compra de dichos insumos médicos con el propósito de argumentar que existe incapacidad de la administración de López Obrador para atender la urgencia sanitaria.

Nada más falso. Primero, porque ya hay contratos previamente establecidos con las farmacéuticas por los gobiernos y son éstos los principales clientes a quienes las empresas han comprometido sus principales volúmenes de producción. Segundo, y relacionado con lo anterior, no existe la dotación suficiente para cubrir la demanda adicional que representan, en el caso mexicano, gobiernos estatales, municipales y la iniciativa privada. Este tema fue abordado por el gobernador García Jiménez, quien lo calificó de pura demagogia, explícitamente se refirió al anuncio del alcalde priísta-panista de Orizaba, quien declaró que el ayuntamiento pretende adquirir un lote de 125 mil vacunas anticovid para aplicarlas a la población. Al anuncio del municipio de Orizaba se sumaron otros tres alcaldes sobre su intención de comprar la vacuna para aplicarla a la población vulnerable, ante lo cual el mandatario respondió que solo buscan engañar a la gente, ser protagonistas y causar desorden.

En ese intento de crear confusión y anarquía el mandatario ubicó también a los gobernadores que han externado sus deseos de adquirir, al margen de los que está comprando la Federación, dichos medicamentos. Por si faltara algo, un intermediario veracruzano afirmó en días recientes que tenía tratos para adquirir 2 millones de dosis de la vacuna Sputnik V de manufactura rusa, lo que fue desmentido por el Fondo Ruso de Inversión Directa –financiador de la vacuna que calificó de falsa la información del empresario xalapeño Alejandro Cossío, de que hubiese adquirido 2 millones de dosis y los derechos para venderlas en México y América Central.

Alejandro Cossío es un ex panista, diputado local y ex aspirante a la alcaldía capitalina e intermediario del área farmacéutica; también se sumó a la campaña de desinformación bajo una lógica que va más allá de su espíritu empresarial y que como se dijo, se suma a una embestida que trata de aprovechar la desgracia nacional que es la pandemia para fines poco claros.

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