Otra lógica
enero 19, 2021 |

Una semana después de detenido el general Cienfuegos en Estados Unidos, fue devuelto a México para ser inmediatamente exonerado por parte de la FGE. En octubre del año pasado, el Wall Street Journal reportaba que "personas familiarizadas con la investigación en ambos países dicen que la evidencia –en contra de Salvador Cienfuegos– es principalmente circunstancial". Según sus declaraciones, "el informe que Estados Unidos proporcionó a México carece de evidencia directa de la participación del general retirado". Colegas periodistas que han revisado la información liberada por el gobierno mexicano y pese a la calificación gubernamental del documento, concluyen que no hay en el expediente nada que señale directamente a Cienfuegos. Nada, Todo se basa en tomar por buena una declaración incierta referida a una imagen de televisión. Dice un agente de la DEA que están muy molestos. Tienen razones para estarlo, ¿cómo no?, el gobierno mexicano los ha exhibido en una investigación inconsistente basada en la asunción de un testigo que comenta la imagen de un personaje al que supuestamente identificaron como Cienfuegos en un noticiero y además se hace público el expediente que la DEA dio al gobierno mexicano para justificar su arresto.

Dicho de otro modo, se acabó la impunidad, y la colaboración supina oferente de las tres administraciones anteriores: Fox, Calderón y Peña Nieto. No hay que olvidar que el paraíso colaborativo fue cuando el preso García Luna era cabeza de la seguridad pública.

El mensaje para el Departamento de Estado y para la agencias de seguridad es contundente, sí. Y se tensan las relaciones. Con ellos, no necesariamente con la administración de Biden.

La posición de Biden con los energúmenos trumpistas es sumamente precaria. La polarización y delicadeza de los equilibrios sociales resultado del neoliberalismo es completa. Son muchos millones de lastimados. Blancos, semianalfabetos y armados. Combinación muy inestable.

No pareciera entonces errado recuperar nuestros espacios de soberanía y autodeterminación cedidos por los gobiernos neoliberales. Es fuerte, implica reconstruir la institucionalidad del Estado Mexicano. La que se acordó luego de la Revolución y que 40 años de neoliberalismo no pudieron desmantelar, pero estuvieron a punto de hacerlo.

Implica decir a la administración entrante que se acabó el intervencionismo.

Biden, pese a sus credenciales neoliberales, tiene la espléndida oportunidad de revertir el neoliberalismo, salirse de la lógica financierista neoliberal y promover una suerte de Plan Marshall para reconstruir la economía y los empleos y los ingresos con reglas del juego ya conocidas y puestas en práctica con éxito para salir de la crisis 1929-1933, que es el referente de la que tenemos enfrente.

El panorama es muy complejo, se precisa proteger los ingresos de los gobernados, especialmente los que viven de su salario, porque de ellos depende, además, la economía informal. Estos son tiempos de relaciones colaborativas en corto para fortalecer la solidaridad. Será preciso desafanarse pronto de los humos de la competencia individualista del triunfador solitario. De ésta saldremos mucho más fácil y rápido si cooperamos todos en el nivel comunitario, en la vecindad.

Las fotos del día