Los fifís
enero 13, 2021 |

El sistema de complicidades que desfondó al país por cuatro décadas está movilizado sin rastro de pudor; importa nada guardar las mínimas apariencias. Solo tienen la oportunidad del próximo proceso electoral. Esto es, ganar la mayoría en la Cámara de Diputados y hacerse así del control del presupuesto. Para la cleptocracia es sustantivo, ya sea como instrumento de negociación y chantaje, o como mero y llano boicot al gobierno.

Las meretrices de los prostibularios importantes (PRI, PAN, PRD) viendo el modo de unirse todas en un frente común de premonitorio nombre: Tumor (Todos Unidos contra Morena). Balbuceantes, tratan de convencer al respetable de la necesidad de contrapesos. No es este el caso. La única forma de derrotar al neoliberalismo es revertir las distorsiones que introdujeron a la Constitución y las leyes secundarias para permitir lo que estaba prohibido. No pudieron del todo privatizar Pemex, pero cuidado que lo intentaron hasta comprando acciones de Repsol.

Quienes destrozaron al país saqueando, vendiendo, concesionando o simplemente robando. Como los Duartes, ya sea el aborigen o el de Chihuahua, quieren el control de vuelta; por lo menos en parte.

La cleptocracia se obsesiona con AMLO. Lo hacen con razón. La convocatoria del Presidente es avasalladora. Vaya, hasta el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, traiciona la confianza ciudadana y hasta el perfil familiar. Pero eso es otra historia.

El consejero presidente se convierte en actor político y cual prestidigitador con pretensiones de artista hace el ofensivo intento de escamotear al respetable el derecho a ser informado directamente por el gobernante. Con base en un balbuceo penosamente mezquino equipara el acto de informar del mandatario como un acto de propaganda política.

¡Ah, que la chingada! (con todo respeto), ¿pero quién es este personaje que se mete a calificar como propaganda política al acto obligado de gobierno de informar; y escamotear a la ciudadanía derecho a estar informado? Están desesperados y les tiene sin cuidado mostrar sus penosas intimidades. El árbitro electoral tomando partido por conculcar a los gobernados el derecho a ser informados, como al gobernante el derecho de expresarse. Es el colmo.

Se juntan porque no tienen argumentos, no son capaces de articular una plataforma alternativa que por lo menos compita dignamente a la gubernamental. Harán lo que sea hasta explorar la viabilidad de un golpe de Estado. El CCE ya convocó a eso. Ahora tratan de cancelar o limitar las mañaneras. En plena pandemia. Piedad.

¿Quiénes son estos tipos?

Son los mismos que hasta hace dos años destazaban al país.

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