En Veracruz-Boca, al menos 15 desaparecidas
enero 09, 2021 | Roxana Aguirre y Celia Díaz

Colectivo Solecito Veracruzano exige justicia para Samara y todos los casos no resueltos

Durante los 14 días que Samara Arroyo Lemarroy estuvo desaparecida hubo al menos 15 casos más de desapariciones en la zona costera central de Veracruz, que aparentemente no fueron atendidos, indicó la vocera del Colectivo Solecito Veracruzano, Rosalía Castro Toss.

"Tan solo en estos 14 días llevamos 15 casos de auxilio de los familiares, quisiéramos saber qué pasa con los demás casos, qué bueno que la encontraron, pero qué pena que haya sido en esas circunstancias, por lo menos tendrá un lugar digno dónde descansar, sus padres tendrán dónde visitarla y tendrán certidumbre de dónde está, no como yo que ya cumplí nueve años y no sé dónde está mi hijo", afirmó.

Estas desapariciones ocurrieron en Veracruz-Boca del Río y zonas aledañas como Alvarado, Cardel y Medellín de Bravo.

La vocera del Colectivo Solecito Veracruzano afirmó que la actuación de las autoridades debe ser más rápida, además de que debe de considerarse actualizar los protocolos de búsqueda de la Fiscalía General del Estado (FGE).

"Con el camino recorrido sabemos que se perdió mucho tiempo porque ya había muchos elementos que tuvieron que echar mano las autoridades, entonces yo hago un llamado a que hagan bien su trabajo, pues las primeras horas y momentos son vitales para la localización con vida de una persona", dijo Castro Toss.

Señaló que las madres del Colectivo Solecito Veracruzano exigen justicia para la joven nutrióloga y todos los casos que no han sido resueltos en la entidad.

Los 365 días de búsqueda de un hijo

Fue el 9 de enero de 2020 que la vida le cambió radicalmente a Luisa Ronzón, su hijo Luis Ronzón, de 27 años, originario de Fortín, había salido de su vivienda a hacer sus actividades diarias, sin embargo, ya no regresó, hoy hace un año desde que comenzó la imparable búsqueda de este joven, y que como cientos de víctimas de la desaparición forzada también fue estigmatizado.

Luisa Ronzón, quien no había perdido la serenidad y ecuanimidad, comienza a derrumbarse, esto después de tener que acudir a expertos como psicólogos para poder sobrellevar este dolor, entonces es como se ha adentrado en sus sentimientos, que buscaba mantener a un lado durante varios meses para tener fuerza y buscar a su hijo.

"Es difícil contabilizar el tiempo, porque no puedo decir que fue como ayer, pero de pronto digo ¿tantos meses? Todos los días mi objetivo es encontrarlo, saber qué pasó y que haya justicia, no sé de dónde me salen estás fuerzas", señaló la ex oficial del Registro Civil en Fortín.

Desde que comenzó este peregrinar su perspectiva ha ido cambiando, al inicio tenía esperanza en que los resultados de la investigación fueran rápidos, por ello es que mantuvo a un lado sus sentimientos; desde el primer día se concentró en recabar datos, en buscar pistas que pudieran servir a las autoridades para tener resultados más rápidos.

A un año y buscando apoyo para lo que se conoce como un "duelo inconcluso", Luisa señala estar más consciente de la realidad, comienza a desbloquear los recuerdos que había reprimido, como los tantos cumpleaños celebrados, las llamadas del día a día entre madre e hijo, las caminatas por la ciudad.

Todo esto ha sido un proceso difícil, no obstante se mantiene sobria pues, asegura, "necesito fuerzas, porque si no soy yo ¿quién lo va a buscar?" Reconoció que en este peregrinar se ha topado con apoyo de amigos y familiares, pero también su hijo ha sido estigmatizado por quién menos lo esperaba; comenta que se alejaron de ella por esa etiqueta que las autoridades acostumbran a colocar a las víctimas de desaparición forzada, incluso la misma sociedad o personas que en algún momento le ofrecieron ayuda incondicional y que jamás volvió a ver.

Después de 365 días de búsqueda, en medio de una pandemia, Luisa Ronzón de lo único que está consiente es de que el único objetivo en su día a día es encontrarlo y saber qué pasó, para ello, dijo, necesita fuerza.

Lo más difícil de este año para Luisa Ronzón ha sido vivir un día sin su hijo, de quien busca limpiar su nombre, han sido 365 días de búsqueda incansable, de prácticamente volverse una experta en investigación, pero sobre todo sabe cómo sobrevivir sin Luis, su compañero de vida.

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