Violencia de género
enero 09, 2021 |

Por enésima vez este espacio editorial será dedicado a la violencia en contra las mujeres. Es sistemática, constante, abrumadoramente impune y ofensivamente común en un país y un estado atribulado por malos gobiernos. Que así sea desde luego es responsabilidad de las autoridades que durante años desestimaron una patología social que no solo es evidente: es mortal.

El problema de la impunidad no se define por la inacción o limitaciones de las autoridades policiacas y judiciales, aunque es uno de los aspectos que definen el problema. Son varios.

La base que define el problema de los asesinatos de mujeres en el estado puede hallarse también en sectores de la sociedad veracruzana que se caracterizan por su misoginia. De otra forma no se explicaría ni la ocurrencia ni la frecuencia con que se dan los feminicidios.

¿Cuáles son los miedos de la masculinidad veracruzana que hace que sus hombres no procesen sus emociones más que por medio de la violencia?, pues no hay la menor duda de que la violencia mortal contra las mujeres la ejercen los hombres, no otra del mismo género. Si nos atenemos a la frecuencia y la saña con que se matan féminas en el estado deberemos aceptar la incómoda definición de sociedad misógina. No poca cosa. Eso implica que los crímenes contra las mujeres ocurren porque la sociedad como –un todo– lo permite. Es tolerante ante la violencia de bajo perfil y sin dudas, sus raíces también pueden ubicarse en entornos familiares con elevados índices de marginación, aunque como se ha visto, la misoginia no entiende de estratos sociales ni situación económica. Parece tratarse de un problema de profunda raigambre estructural.

Es preciso corregir ese comportamiento permisivo y violento. Para eso se precisa educación y reconversión social que fomente la tolerancia, el respeto y la igualdad de género.

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