Si lo que mata es el capitalismo
enero 07, 2021 |

Las fiestas de la temporada trajeron un aumento significativo en la producción de basura; en la Ciudad de México entra en vigor la prohibición de los plásticos de un solo uso. Dos noticias referenciales que motivan a voltear a ver en dónde estamos parados en el estado. La basura es un tema en las ciudades veracruzanas. Tenemos un modelo económico sujeto a la tiranía del crecimiento del PIB, y el PIB está construido sobre la tiranía de un modelo compulsivo de consumo. Los desechables plásticos son baratos de producir masivamente y para las empresas implican ahorros irrenunciables.

Decía alguien durante las movilizaciones ciudadanas por el plebiscito en Chile que lo que mata es el capitalismo. Absolutamente.

Los modelos completos de producción y consumo están basados en plásticos de un solo uso. Se llega al absurdo de empaquetar con un diseño de árbol navideño doce uvas para celebrar las doce últimas campanadas del viejo año.

Luego de estos largos meses continuados de separarnos y ocultar el rostro, sería agradable encontrarnos con que hemos colectivamente cambiado la forma de entender nuestra presencia en el planeta. Es posible, no especialmente probable, pero desde luego es posible.

Hay un deseo generalizado por volver a la normalidad, y hay quienes ya hablan e integran sin dificultad la idea de una "nueva normalidad". Hay otros, quizá los menos, que piensan que esta es una buena ocasión para empezar a introducir cambios en la forma de entender la convivencia social y económica en un orden social amenazado por las acciones de la propia especie humana.

Es importante aceptar que el mundo ha cambiado y que, independientemente de los impactos económicos y sociales que hubiere, las sociedades deben introducir muy pronto cambios radicales en sus patrones de adquisición de productos. Pero esos cambios no pueden hacerse verdaderamente efectivos hasta que el bienestar mínimo de la población pueda garantizarse para todos.

Para nosotros eso implica seguir usando el petróleo porque es nuestro único apalancamiento serio, con todo y su precipitación de precios por la baja en el uso y el consecuente abatimiento del precio que hizo Arabia Saudita de forma unilateral.

Pese a lo bizarro de la situación estadounidense, es previsible el arribo de Biden a la presidencia y eso implicará revitalizar las presiones corporativas y gubernamentales neoliberales sobre el país.

Cualquiera que fuera el escenario que se configure, es de nuestro interés ciudadano –y también como especie– cambiar pronto y radicalmente nuestros hábitos de consumo.

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