Tradición que obliga
enero 06, 2021 |

El ofrecimiento de asilo político en México para Julian Assange no solo rescata para bien la noble tradición republicana mexicana de proteger a los que son perseguidos por razones políticas o ideológicas, sino que conlleva una declaración política implícita para el neoliberal de cepa Joe Biden. Los neoliberales de poder son verdaderos peligros planetarios. Sus decisiones políticas llevaron a la depresión económica porque fue precisamente la lógica económico-política neoliberal la que desquició los ya muy precarios equilibrios biológicos que llevaron a una pandemia de mortalidad baja pero virulenta.

El presidente mexicano tiene mala imagen en la prensa y en los círculos mundiales neoliberales. Hablan pestes de él, suelen acusarlo de autoritario y populista, de hecho de forma bastante similar a la que usan con Trump. Con menos escarnio toda vez que la personalidad del presidente mexicano es notoriamente austera.

Los críticos de mentalidad colonizada se desgañitan diciendo que es una imprudencia, una afrenta al presidente norteamericano.

No lo es. Lo que sí es es una declaración política impecable de que las decisiones soberanas de México son en el interés de México, congruentes con la tradición diplomática mexicana desde que Benito Juárez restauró la República luego de derrotar a Francia.

Julian Assange es un héroe que exhibió las mentiras del gobierno estadounidense respecto a su intervención en Iraq y las promiscuidades de las decisiones de personajes menores pero muy dañinos. Felipe Calderón es de esos.

Conservadores y pusilánimes coinciden en dolerse por la decisión del presidente López Obrador de asilar a Assange. La fauna y prensa neoliberales del resto del planeta lo lapidarán.

Pero la presencia referencial de México como contrapeso a las lógicas neoliberales va cuajando bien, la comunidad internacional empieza a reconocer a México como un interlocutor al que debe escucharse.

En estos tiempos de incertidumbres acentuadas es harto tranquilizador saber que hay una voz antisistémica que se planta en el escenario mundial para ofrecer una medicina distinta a esa que ya sabemos nos hace tanto daño. Es bueno saber que hay alternativas a la locura de decisiones públicas de los últimos 40 años Y es bueno saber que esa voz es la de México. ¡Sí, cómo no!

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