Ceteris Paribus
enero 05, 2021 | Alberto Cruz Juárez

◗ Perspectivas económicas 2021

"Sin salud no hay economía… pero sin economía tampoco hay salud"

Inicia un nuevo año y con ello los diferentes agentes económicos y sociales: consumidores, inversores, empresarios, entre otros, empiezan a formar sus expectativas económicas para este 2021. La pregunta que ronda entre los distintos sectores de la sociedad en general y entre los analistas económicos en particular es: ¿Qué podemos esperar en materia económica en este 2021 para México?

Lo primero que se debe señalar al plantear estos pronósticos económicos es que la economía es una ciencia social no una ciencia exacta, por lo que el grado de predicción de los fenómenos económicos es probabilístico, es decir, que se cumplen en el promedio y bajo ciertos parámetros. Es por ello que me permitiré exponer de forma general diferentes escenarios. A su vez, estos escenarios varían de acuerdo con el comportamiento de variables económicas y no económicas. Estas, a su vez, se les pueden dividir en endógenas y exógenas.

Si bien los diferentes analistas y organismos internacionales dan diferentes previsiones económicas para México existe un consenso en que la economía mexicana logrará una recuperación para este año, un crecimiento esperado que va de 3.5 al 5.5 por ciento anual. Ello, a pesar de ser un buen resultado, resulta insuficiente para compensar la caída esperada del PIB de 8 o 9 por ciento para 2020. En contraste, la caída en EU será del orden de 4.3 por ciento, según el FMI.

El primer planteamiento que se expone es el que se desprende de la relación entre la economía y la salud y que se puede resumir en la frase: "sin salud no hay economía… pero sin economía tampoco hay salud". Hoy queda claro que una población sana, fuerte y que se enferma poco se encuentra en mejores condiciones para aprovechar sus talentos, aumentar la producción y, con ello, estimular el crecimiento económico. Por el contrario, una población debilitada, enferma, es menos apta para producir y, en general, para estimular el crecimiento económico; ello sin dejar de mencionar que la enfermedad provoca un "paro en la producción" derivado de la necesidad de recuperar las fuerzas físicas y mentales del individuo que la padece, lo que aumenta el costo al sistema de salud pública y empeora la situación económica del individuo.

Por tanto, el avance económico de México va a estar en función de la eficacia de las vacunas para generar inmunidad en la población pero también de la eficacia del sistema de distribución y logística del gobierno de la República para hacer llegar la vacuna a las regiones más afectadas por la enfermedad. De aquí se desprende el primer pronóstico:

"El crecimiento económico de México en general, y de las entidades federativas en particular, va a estar en función de la capacidad del gobierno mexicano para asegurarse diferentes proveedores de vacunas efectivas para frenar el covid-19 así como de su capacidad de planeación y logística para su adecuada distribución y aplicación. En este sentido, las entidades federativas tendrán mayor oportunidad de crecimiento en la medida en que su población sea inmunizada contra la enfermedad, pues ello permitirá la apertura de las actividades económicas y la creación de empleos".

No sobra mencionar la amenaza que representa la mutación, surgida en Reino Unido, del covid-19, pues si las vacunas que han sacado al mercado no son efectivas frente a esta mutación obligaría a un nuevo cierre de actividades no esenciales y ralentizaría el crecimiento económico global.

Otro factor interno es la habilidad de gestión del gobierno para cumplir con las grandes obras de infraestructura: en particular la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía. No hay que olvidar que, derivado de la emergencia sanitaria del covid-19, dichas obras se retrasaron varios meses. Ahora se estima que si no hay factores internos o externos que lo impidan estarán listas a fines del 2022.

De aquí se desprende otro de los pronósticos:

"Siendo las vacunas eficaces para inmunizar a la población contra el covid-19, el avance de las grandes obras de infraestructura determinará, en parte, la fuerza de recuperación económica en la economía mexicana para el 2021 siendo especialmente favorecidas las economías del sureste mexicano (Tabasco, Chiapas, Quintana Roo y Yucatán)".

Otro factor económico interno de gran relevancia para lograr una recuperación económica fuerte en México es el papel de la política monetaria del Banco de México. En ese sentido, si la inflación se mantiene dentro del umbral del banco central (3 por ciento más menos un punto porcentual) y el tipo de cambio continua estable, se espera que la tasa de interés siga su tendencia descendente en este 2021. Analistas del sector privado coinciden en que el costo del dinero seguirá abaratándose hasta alcanzar un rango de 3.5 por ciento. Esto es excelente noticia para la economía pues implicará que este abaratamiento en el costo de los créditos incentivará la inversión y, con ello, la creación de puestos laborales.

Así se desprende otra de los pronósticos: "Si la inflación y el tipo de cambio no sufren cambios significativos respecto de sus valores del año pasado es de esperar que Banxico aplique una política monetaria expansiva que hará reducir el costo del dinero y con ello robustecerá la recuperación económica que pudiera tener la economía mexicana".

En este aspecto también se debe considerar el importante aumento salarial aprobado para este 2021 y sus posibles presiones inflacionistas pues es conocido que el incremento de estos representa un aumento de costos para los empresarios –chicos, medianos y grandes– y que en un contexto de incertidumbre económica provocada por la pandemia puede reducir las intenciones de invertir.

Finalmente no se puede olvidar el factor político y su repercusión económica. En efecto, en este 2021 México tendrá elecciones intermedias para elegir diputados federales, locales, varias gubernaturas y alcaldías. Se puede advertir que un escenario de derrota electoral para el partido del Presidente abonaría a una parálisis legislativa que impediría al jefe del Ejecutivo Federal realizar los cambios que busca. Nos encontramos ante un escenario en donde una férrea oposición bloquearía muchas de las iniciativas del Ejecutivo federal, incluso, pondría en riesgo la continuidad de sus programas sociales.

En suma, si las vacunas resultan efectivas para frenar la pandemia, si el gobierno mexicano logra otros acuerdos con gobiernos y/o farmacéuticas para adquirir más vacunas para completar sus planes de vacunación, si la planeación y logística para su aplicación son óptimas, si las grandes obras de infraestructuras avanzan al ritmo programado, si hay una baja en la tasa de interés por parte de Banxico y si el gobierno federal logra retener la mayoría legislativa, entonces es de esperar que la fuerza de recuperación económica podría superar el 5 por ciento anual.

Ahora bien, dentro de los factores exógenos o externos se identifican los siguientes: 1) el crecimiento económico en EU y China, 2) la postura de la política comercial del nuevo gobierno norteamericano, y 3) la posibilidad de que nueva cepa del covid-19 no se pueda contener.

En efecto, el crecimiento económico de EU tiene un tradicional efecto de arrastre sobre la economía mexicana a través del aumento de las exportaciones mexicanas. Por su parte, el crecimiento económico de China tiene un efecto muy significativo sobre el precio de los commodities (materias primas) del cual México se podría ver beneficiado, especialmente a través de los precios del petróleo.

No hay que olvidar que los precios del petróleo tuvieron un derrumbe muy significativo en abril de 2019, justo cuando se aplicaron medidas de confinamiento a nivel global, forzando a la maquinaria económica a reducir el consumo del energético. Esto resulta significativo para las arcas públicas pues una parte de los ingresos del gobierno federal depende de ingresos petroleros.

También se debe añadir que la eficacia del gobierno norteamericano para contener la pandemia tendrá una repercusión directa sobre su crecimiento económico y, por ende, vía las exportaciones mexicanas, en el crecimiento de México.

Otro elemento exógeno es la política comercial del nuevo gobierno de EU. Se espera una política comercial menos proteccionista y menos agresiva por parte de dicho país; tendría el potencial de aumentar el crecimiento económico mundial. En ese sentido no se debe olvidar el episodio vivido en nuestro país cuando el gobierno estadounidense dio un ultimátum para colocar barreras arancelarias e incluso cerrar las fronteras con México.

De los factores externos arriba mencionados se puede extraer otro desprende el último pronóstico: "la fuerza de recuperación económica de China y EU, junto con una política comercial favorable al libre comercio por parte de este último, así como su habilidad para contener a la pandemia, repercutirán de manera favorable para una recuperación más fuerte de sus economías y, por tanto, también para la economía mexicana".

En suma, el escenario está puesto para una recuperación económica de México; la fuerza de dicha recuperación dependerá no solo de múltiples factores internos y externos, sino de la forma en que estos factores se relacionan. ¿Será capaz el gobierno federal de sortear los retos que implica la reactivación económica en un escenario de pandemia?, ¿Tendrá la fuerza el Presidente para conservar su fuerza política?, y sobre todo ¿tendrá la capacidad para consolidar los cambios en esta segunda mitad del sexenio? Tiempo al tiempo.

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