La OMS pontifica
diciembre 01, 2020 |

Durante este atípico año la OMS ha sido duramente criticada por burocrática, lenta en sus decisiones e incierta con malas políticas de comunicación. También ha sufrido reveses que la han hecho blanco de graves acusaciones. Quizá la crítica más fuerte haya sido que el gobierno estadounidense suspendiera los fondos para a la organización por su mala gestión de la pandemia.

Durante los primeros lustros de la Segunda Guerra la OMS desempeñó un papel importante en la estabilidad sanitaria mundial. En los primeros años de los 50 fue importantísima para erradicar la poliomielitis y el paludismo. La OMS fue el actor global más importante en torno al mantenimiento del ideal de la salud como un bien público y colectivo.

Los principios fundacionales de la OMS la habilitan para desempeñar un papel de liderazgo, proveyendo conocimientos técnicos, y movilizando y motivando la cooperación para contener, controlar, monitorear y vigilar brotes. Es este aspecto el que le ha valido a la organización y su burocracia duras críticas durante la emergencia sanitaria.

Es una organización compleja y eso la hace mucho más susceptible de cometer errores. La institución está compuesta de oficinas regionales por todo el mundo, como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y estas mismas están a su vez subdivididas en las oficinas de los países donde operan.

Dentro de la OMS hay diferentes secciones y departamentos con sus propias funciones que nunca siguen una agenda unitaria.

Los problemas del organismo tienen que ver con su financiamiento, su posición dentro de sus Estados miembros y la política que envuelve su gestión. Cada Estado miembro aporta una contribución específica todos los años pero esto representa solo 20 por ciento del presupuesto anual.

El resto viene de otras contribuciones, por ejemplo, de fundaciones benéficas o individuos. Destacadamente Bill Gates. Cada aportador individual o empresarial tiene el derecho de decidir el destino de su aportación. Gates, antes que empezara la pandemia, ya tenía años canalizando sus contribuciones a la OMS para el desarrollo de vacunas, toda vez que estaba convencido de la inminencia de una pandemia. Incluso la anunció en un programa de Ted Talks.

A dónde van destinados los fondos, lo que por lo general coincide con las prioridades o agenda del donante, resta severamente autonomía a la organización.

El mandato de la OMS es emitir guías, pero esa misión está completamente enredada en política, diplomacia, demandas de los donantes privados e intereses farmacéuticos.

Es una organización paquidérmica con serias limitaciones. Nada que ver con la de los años 50 y 60. Hoy, la eficiencia de su labor no es efectiva. Es una institución diversa y enormemente burocrática. Los errores son consustanciales a sus dimensiones y sus subdivisiones con frecuencia trabajan en sentidos opuestos. Desde hace tiempo la OMS reacciona lentamente o con torpeza. Tal ha sido el caso a lo largo del año.

De hecho, hay coincidencia entre los observadores que la estrategia de la organización frente al brote de A/H1N1 en 2009 y luego el brote de ébola en África Occidental entre 2014 y 2016 no fue la adecuada.

Por eso llama la atención que su director diga ahora que quieren pedirle a México que "se lo tome muy en serio".

Piedad, que voltee el doctor Tedros Adhanom a ver las condiciones en la que los gobiernos de los últimos 18 años dejaron al país en materia de salud pública. Con epidemias de obesidad e hipertensión crónicas. Eso explica por sí sola la mortalidad que, por lo demás, es menor que la de varios países europeos. Francia y España, por ejemplo.

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