Atenco, ante corrupción e impunidad de la Suprema Corte
noviembre 28, 2020 | José Lima Cobos

La degradación de la vida jurídica y política de la nación, la pudrición brutal, se ha visto reflejada en la complacencia, complicidad, corrupción y contubernios de las instituciones del estado mexicano, es decir, los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, pero sobre todo este último, que es el único responsable y culpable de las condenas que cortes internacionales que han dictado, de manera reiterada contra nuestro país, exhibiendo, la sumisión, la ineficiencia, negligencia y falta de profesionalismo de los impartidores de justicia, así, de manera enunciativa, los casos más relevantes como el caso Rosendo Radilla, Castañeda, Lydia Cacho, pero sobre todo el nefando crimen , de lesa humanidad con el pueblo de Atenco, en el gobierno de Vicente Fox Quesada, que aún está pendiente de cumplirse, herida que siempre se recordará y más si no hay consecuencias.

La ambición y voracidad de los saqueadores de la nación, en connivencia perversa e infame, con el poder ejecutivo y judicial- suprema Corte de Justicia de la nación-condujo a que las autoridades del Estado de México y el Gobierno federal ,ante el peligro de que el negocio del siglo se les cayera de las manos, como era el aeropuerto, durante los días 3 y 4 de mayo del 2006, en pleno gobierno de Fox , del presidente de la Suprema Corte Justicia, ministro Mariano Azuela y Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México, la policía municipal de Texcoco y San Salvador Atenco, la policía estatual del Estado de México y la policía Federal Preventiva-dirigida por el ex ministro de la Corte Medina Mora, hoy desaparecido- en operativo criminal, detienen a once mujeres que fueron sometidas con ultrajadas y violadas sexualmente, por oponerse a la construcción del aeropuerto en el Lago de Texcoco, mismo que fue interrumpido con la llegada al gobierno de López Obrador, en tanto ciento de campesinos que se opusieron a la expropiación de sus tierras fueron también vejados y encarcelados.

De la treintena de mujeres torturadas y vejadas , solo once desafiaron los atropellos de entonces , en tanto el líder campesino Ignacio del Valle y otros más fueron también vejados, -sin que nadie, y menos quien se manifiesta como garante de la justicia, es decir, la suprema Corte ,hiciera que se respetaran sus derechos humanos, acontecimiento que pinta el grado de corrupción que medraba en ese entonces y que aún perdura.

En tanto las mujeres vejadas, torturadas, violadas se armaron de valor, al negarse la justicia en su país, acuden a la corte Interamericana de derechos humanos y ahí, los siete togados que la integran exhiben de manera brutal a diez de los once ministros de la Suprema Corte de Justica, entre ellos, Mariano Azuela, Aguilar, Sánchez Cordero, Luna Ramos, Wells Hernández, Jose Cossio-, Arturo Zaldivar, José de Jesús Gudiño, Juan N Silva, entre otros, con la sentencia que dictan el 28 de noviembre del 2018 al declarar responsable internacionalmente a los Estados Unidos Mexicanos por violación a los derechos humanos, integridad personal, a la vida privada, y a no ser sometido a tortura, consagrados en los artículos, 5.1,5.2 y 11 de la convención, la obligación de respetar y garantizar los derechos a la no discriminación, en fin, violación extrema a todo el ordenamiento jurídico internacional que México esta obligado a respectar y proteger, por haber contraído ese compromiso y en observancia al artículo 133 constitucional.

Es de destacar que de esos once ministros de la Suprema Corte que respaldaron el atropello brutal contra las mujeres y campesinos de Atenco, solo Genaro Góngora Pimental- aquel personaje que desde esa cúspide , de la que solo debe conocerse justicia,- impulsó la fórmula de la apariencia de buen derecho para que, al justiciable que acudiera en busca de justicia, los jueces se echaran un clavado a la demanda para analizar al fondo de lo que se implora y suspender el acto que se reclama- puso grito en el cielo, pero la consigna era clara..

El caso Atenco y las otras sentencias internacionales, pone en evidencia a la mayoría de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de aquel momento, pues Góngora Pimentel, señaló como responsables, con todas sus letras al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto; el secretario de Seguridad Pública Federal, Eduardo MedIna- Mora Icaza; el comisionado de la agencia de Seguridad Estatal del Estado de México ,Wilfrido Robledo Madrid; el secretario de Gobierno, Víctor Humberto Benítez Treviño; el jefe del Estado mayor de la Policía Federal Preventiva, Ardelio Vargas Fosado; el delegado estatal del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, Ramón Pequeño García- mismo que esta preso en Estados Unidos por el caso García Luna; el coordinador de las fuerzas federales de la Policía Federal Preventiva, Héctor Sánchez Cordero; el subsecretario de Gobierno del Valle de México, zona Oriente, Héctor Guevara Ramírez; el director de operaciones del Valle de México de la Agencia de Seguridad Estatal, Rogelio Cortés Cruz, así como el coordinador de subdirecciones del valle de México de la agencia de seguridad estatal, David Vital Espinosa, es decir, después de tantos años y la condena al Estado mexicano, quienes resolvieron que no tenían responsabilidad en ese crimen, no han sido llamados a cuentas, pues omisión o complicidad es por demás evidente, y si bien algunos ya se retiraron, los que aún fungen en ese sito tan relevante, ni sudan ni se acongojan, pues siguen medrando, de manea descomunal como togados impolutos y el poder ejecutivo, obligado a que esa sentencia se ejecute y con una fiscalía independiente y autónoma, hace como que la virgen le habla y no se ve ni se siente, -pese a su actuar parsimoniosa-a que se hará algo contra esos ministros por su conducta contraria a la administración de la justicia.

Entretanto, cientos de campesinos de Atenco y Texcoco, esperan que el presidente López Obrador, les devuelva las tierras que expropiadas por el presidente Fox para construir el faustoso aeropuerto, que era la joya de la corona de esa corrupción e impunidad -, que se niega a morir y que quiere regresar en 2024 para destruir el país-, las mujeres ultrajadas, no se les ve con perspectiva de género, más que de simulación y engaño, porque en los hechos estamos lejos de esa añoranza.

limacobos@hotmail.com

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