La ocupa de mar
noviembre 28, 2020 |

La edición de ayer de La Jornada Veracruz daba cuenta del aumento en los niveles del mar que se fagocitan las playas de Costa Esmeralda y lo que desde luego impacta en el ingreso de cientos de familias que viven de los servicios de playa en el norte del estado.

El fenómeno es mundial y no es nuevo. Ahí las fotografías de Venecia sobrepasada por aguas marinas con turistas con el agua a la cintura hace diez años. A lo largo del siglo pasado, el nivel medio del mar aumentó entre 10 y 20 centímetros. Sin embargo, la tasa anual de aumento durante los últimos 20 años ha sido de 3.2 milímetros, más o menos el doble de la velocidad media de los 80 años precedentes. La mayor parte del aumento en los niveles del mar obedece al deshielo.

En agosto de este año, la revista National Geographic reportaba que el deshielo de los glaciares de Groenlandia había rebasado el punto de no retorno. Dicho de otro modo, la especie humana va trotando con alegría versallezca hacia un galimatías climático que, en el mejor de los casos, habrá de cambiar por completo la vida de la especie sapiens.

De acuerdo con la revista, el análisis de los datos satelitales de 23 años (1994-2017) muestra que la superficie del planeta ha perdido 28 billones de toneladas de hielo debido al derretimiento de los glaciares y la capa de hielo. El pronóstico a futuro es harto preocupante para los expertos: para finales de siglo el nivel del mar podría aumentar hasta un metro, un hallazgo que coincide con las predicciones del peor escenario posible esbozadas por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas.

Según expertos del Foro Económico Mundial, la dramática pérdida de hielo podría tener otras consecuencias graves: una importante alteración de la salud biológica de las aguas árticas y antárticas y la reducción de la capacidad del planeta para reflejar la radiación solar de regreso al espacio. Lo que en breve significa mayor calentamiento del planeta.

Pero para lograr cambios sustantivos en la distribución de la riqueza e instrumentar políticas públicas que compensen las distorsiones acumuladas por casi cuatro décadas de neoliberalismo a raja tabla, el gobierno mexicano tiene que apoyarse en lo que tiene a la mano y eso es el petróleo.

No será fácil porque la agenda neoliberal de la versión demócrata que representa el que al parecer será el próximo presidente estadounidense, se concentrará en presionar al gobierno mexicano para que abandone al petróleo como palanca económica para el desarrollo. Es muy posible que eso lleve a desencuentros con un gobierno demócrata neoliberal.

Sería deseable que esto estuviera presente en la agenda ciudadana tanto de los nacionales como de los mexicanos en Estados Unidos. De otra forma, la capacidad de resistencia y negociación del gobierno de México será significativamente más reducida, lo que conviene a nadie.

Las fotos del día