Desaparece Costa Esmeralda
noviembre 27, 2020 | Édgar Escamilla

Incremento en nivel del mar acaba con la zona de playa y avanza rápidamente tierra adentro

Tecolutla, Ver.- El sol, la arena y el mar, han sido el sustento de cientos de familias en la franja de la llamada Costa Esmeralda de Tecolutla; sin embargo, el incremento en el nivel del mar está acabando a ritmo acelerado con la playa, arrastrando con ella infraestructura turística, sin que exista un plan y recursos para evitarlo.

Durante los últimos seis años, palaperos, restauranteros y hoteleros han sido testigos del incremento del nivel del mar y de cómo la playa ha perdido terreno, mientras ellos se han tenido que replegar y construir improvisados muros para tratar de detener el avance.

Guillermo de Alba Pineda, hotelero de la zona de Costa Esmeralda considera que el proceso se ha acelerado en los últimos seis años, en los que ha perdido parte de los servicios que ofrecía a sus clientes.

"Estamos siendo afectados desde el 2014 a la fecha, nos ha comido 100 metros aproximadamente de playa y esto sigue avanzando, esto no para; efectos del calentamiento global y no se está haciendo nada", comenta.

De pie en el nuevo límite de su propiedad, señala las afectaciones de la erosión de la playa y comenta de un estudio realizado por la Secretaría de Comunicaciones y Transporte para la construcción de ocho escolleras.

Dicho proyecto tiene la finalidad de amortiguar la fuerza del oleaje e impedir que siga golpeando con fuerza la línea costera, arrastrando consigo la arena de la playa.

"Si la Secretaría de Marina toma las riendas, esperemos que se pueda hacer algo, pero por lo que se ve vamos a tener que seguir esperando a ver que pasa más adelante. Hasta la fecha las afectaciones son fuertes en toda la zona de Costa Esmeralda".

Como muchos otros, pide la atención por parte del gobierno federal para resguardar el corredor turístico y especialmente la zona de playa, en la que se ubican cerca de 130 hoteles, con más de 2 mil 500 habitaciones, actividad que genera impuestos estatales y federales, y que no están retribuyendo en algo para salvar el patrimonio y fuentes de trabajo.

El mar se tragó Monte Gordo

Florentino de la Luz, empresario palapero en la comunidad de Monte Gordo, recuerda como hace no más de 20 años, la extensión de la playa era tal que obligaba el uso de calzado para caminar sobre la arena caliente antes de poder llegar al agua.

Recargado sobre el barandal construido con bambú, señala hacia el horizonte, apunta un área en el mar donde se aprecia un cambio en la tonalidad, era ahí donde antes llegaba la línea costera, aproximadamente a 150 metros del lugar de donde nos encontrábamos.

Recuerda que había grandes extensiones de arena en las que se colocaban las palapas, sombrillas y hamacas; hoy no queda nada. El viejo comedor de su familia tuvo que ser reubicado cerca de 50 metros tierra adentro. Hoy su palapa se encuentra aproximadamente a tres metros sobre el nivel del mar, por encima de un muro de contención que debieron construir con piedra. Más de 150 mil pesos que sabe que pronto será arrastrado por la fuerza del mar.

Hace referencia al estudio para el desarrollo de un sistema de rompeolas para poder permitir rescatar la zona de playa y lamenta que a la fecha ninguna autoridad de los tres niveles se ha acercado a dialogar con ellos o llevar algún apoyo para evitar que la playa siga desapareciendo antes sus ojos.

Los que menos tienen han comprado llantas viejas de tractor para utilizarlas como muro, rellenándolas con arena, apoyándose con hiladas de costales que, por su fragilidad, saben que no soportarán por mucho tiempo el embate de las olas.

El señor Caústulo, junto con otras personas de la comunidad, se han empleado construyendo los muros con llantas, aunque saben bien que ante la fuerza del oleaje poco podrán hacer para evitar su avance tierra adentro, con la inevitable pérdida del patrimonio de los lugareños.

Con el último norte, se vieron obligados a retirar la primera línea de palapas. Una mañana al despertar encontraron solo unos cuantos postes de madera, la palma y el resto de las tablas habían desaparecido.

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