La prensa del sistema
noviembre 27, 2020 |

La prensa neoliberal del mundo –no solo la nacional– tiene mucho tiempo señalando los males de México con este gobierno. Todos los días aparecen diversos artículos en los periódicos europeos y estadounidenses en los que critican a López obrador, sea por su populismo o por el desempeño del país en la pandemia. Es natural, López Obrador es la antítesis misma de los principios neoliberales y las decisiones que ha tomado en la emergencia sanitaria contradicen por completo el recetario de los organismos multilaterales y de las prestigiosas escuelas de economía reproductoras de los dogmas de la Escuela de Chicago, que tanto daño han causado en el planeta desde los años 70. No hay que olvidar que los axiomas de la Escuela de Chicago fueron aplicados a rajatabla en Chile con Pinochet, previo baño de sangre. Vendrían luego las reformas estructurales desatadas por Carlos Salinas de Gortari, el perpetrador, y décadas de degradación económica del país y de la calidad de vida de sus habitantes.

La prensa mundial, incluso en la peor época de la guerra de Calderón contra la nación, jamás criticó a ningún presidente mexicano con la severidad, frecuencia, e incluso enjundia, con que atacan al presidente López Obrador. Sorprende, eso sí, la uniformidad de sus argumentos, como si estuvieran recitando la misma cantinela nomás que con caras diferentes. Son malas las comparaciones pero sucede algo parecido a lo que le pasa a Trump con la misma prensa. Se entiende, ambos personajes van contra la lógica financierista y globalista dominante. Cada uno en su estilo, son cosas distintas. Aunque habría que revisar fuera de la corriente de opinión dominante por dónde andan las opiniones y valoraciones sobre Trump.

Lo cierto es que el arribo al poder de AMLO parece haber desatado una serie de fenómenos políticos y sociales que comparten el común denominador del anti neoliberalismo. El referéndum en Chile que mandó por el drenaje la impronta constitucional pinochetista en Chile. Bolivia que después de aquel golpe de Estado con la Biblia en ristre, un año después convoca a elecciones y el pueblo refrenda los cambios iniciados por Evo Morales. Las protestas en Guatemala y Argentina tienen por común denominador el confinamiento. Algo similar pasa en España y Francia. La gente se resiste al aislamiento. Hace sentido. El contacto físico es esencial para el individuo. Lo planta con certidumbre, lo reconforta. Le da identidad y certeza de ser amado. El miedo ha servido de pretexto para los desplantes autoritarios de las democracias occidentales. Ahí están las imágenes de policías franceses cosiendo a macanazos a una transeúnte que se resistía a ponerse un cubrebocas en un espacio completamente abierto, un parque donde no había nadie. Las protestas por el mundo son constantes desde marzo.

En México no. En México el gobierno no apela a argumentos de autoridad. Apela a la responsabilidad individual. Las cifras de contagio dicen que son altas y que también lo son las de muerte. En efecto, lo son. Pero el desempeño del país en el control de la pandemia es mucho mejor que el de cualquier país europeo, incluyendo el número de decesos. Pero eso obedece primero a las condiciones en las que los gobiernos neoliberales dejaron al sistema de salud del país. Visto desde esa perspectiva y bajo el imperativo de que las condiciones de quiebra eran totales, es portentoso que en el país funcione y no haya hambre.

Bloomberg destaca las cifras rojas del covid-19 en México. Justo un par de días después de que el Presidente propusiera en el G-20 quitar los montos de la deuda a las naciones pobres y otorgar créditos con tasas de interés equivalentes a las de países desarrollados para aquellos con ingresos medios.

El presidente López Obrador se dirige a sus pares gobernantes como un hombre de Estado de alto vuelo. "Espero que seamos capaces de dejar en la historia un ejemplo de cómo hacer frente a una amenaza sanitaria mundial y a una grave crisis económica mediante la aplicación del principio de la fraternidad universal". Recuerda a aquel espléndido presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt. El presidente minusválido por poliomielitis que puso de pie y enseñó a caminar de nuevo a un país. La diferencia entre las recetas neoliberales y la propuesta mexicana es de fondo. Son dos concepciones distintas de la razón de ser de la economía. La del neoliberalismo de Milton Friedman, y la de John Maynard Keynes, el keynesianismo, que sostiene un modelo de capitalismo con el Estado como regulador de las fallas del mercado. El modelo económico con el que F. D. Roosevelt sacó a los Estados Unidos de la Gran Depresión y los llevó a nación vencedora y dominante después de la Segunda Guerra Mundial.

Tales fueron las palabras finales del presidente López Obrador en el G20, luego de exponer la propuesta de México para superar la crisis económica que padece el mundo por la pandemia.

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